en Nueva York de paso para Los Angeles.
De momento, a todos un fuerte abrazo y un muy ALEGRE Y PROSPERO AÑO
2009. No olvidemos que los agoreros proliferan, pero nosotros siempre
tenemos algo que decir (y reir). Oño.
"El desierto es un espacio. Y los espacios se cruzan"
De momento, a todos un fuerte abrazo y un muy ALEGRE Y PROSPERO AÑO
2009. No olvidemos que los agoreros proliferan, pero nosotros siempre
tenemos algo que decir (y reir). Oño.
Llevo un par de semanetas sin actualizar el blogging, pero es porque
me he venido a España a pasar una temporada y no tenía grandes
anécdotas que contar. Pero como me han llegado noticias de que hay
gente con mono de mi blog, me siento en la obligación de anotar lo
último en mi diario virtual. Y con gusto además.
Para los que no sepáis, el día 5 de Noviembre grabé mi segundo anuncio
en menos de tres meses y salió fenomenal; una experiencia muy bonita y
provechosa. Sobre la estela de ese éxito viajé a España el día 9. Un
viaje pesado, pesado, casi un día, pero bien. Me saliero a recibir al
aeropuero de Hondarribia mis dos colegas queridos del básquet Rufino y
Husey, que son dos pedazo amigos. Me hizo mogollón de ilusión verles
en la terminal saludándome cuando bajé del avión. Después de tantos
meses tan lejos, y con tantas cosas pasadas —muchas de ellas jodidas—
hace mucha ilusión que te vengan a recibir con ese cariño. Gracias
tronkos.
A los dos días de llegar me escapé a Navarra para hacer un
cortometraje con un grupo encantador de estudiantes de la Uni de
Navarra. Una gente excepcional que organizó un rodaje de chapeau.
Trabajé con Paul Zubillaga y Ana Rodríguez, dos actores excelentes. El
corto se titula "Café para tres" y me lo pasé de cine. Estuvimos en
una casa rural de Milagro, Ribera Navarra, y tuve la oportunidad de
trabajar, como digo, con un equipo encantador y superprofesional y con
un guión de alto nivel. Aprendí, disfruté y trabajé, no necesariamente
en ese orden. Fue un aterrizaje precioso para mi vuelta. Gracias
Maite, Helena, Vicki, Jorge, Dani, María, Marta, Iosune, Bea, Pachi, Paul,
Ana y todos los demás (peluqueras, maquilladoras, atrezzo, sonido,
etc, etc. (perdón si me olvido del nombre de alguien; las caras las
llevo todas guardadas).
Después de eso, y del bajón que me dio acabar, pues he estado
reconectando con la peña del basket dominical (fenomenal retomar esta
rutina querida), con mi familia y con mis amigos y amigas que ya
sabeis quienes sois todos.
Ahora en Benidorm, con mis padres, escapando de la lluvia y oscuridad
ambiental de Euskadi en esta época del año y pillando un poco de sol,
que nos hacía falta a los tres.
El día 12 de de Noviembre, aparezco en Radio Segura, en el excelente
programa sobre basket NBA, BASKETALDIA. Mi amigo Josean me ha llamado
para que acuda y conversemos sobre basket y mi vida angelina (LA), o
sea que estáis todos invitados a escuchar y divertirse, porque va a
ser divertido. (La vida tiene que ser divertida, coño, si no es un
coñazo).
Bueno, creo que esto es todo de momento. Me voy a tomar el solete.
Me da la impresión de que estamos en el fin de un ciclo que empezó en
los 80 del siglo pasado. Un ciclo de desregulación descerebrada,
liberalismo dogmático, avaricia económica y social y, en general, un
ciclo de latrocinio legalizado y de redistribución salvaje de la
riqueza de las clases medias y bajas a las altas. La burbuja se
desinfló un par de veces o tres en ese periodo, pero lo de ahora es un
reventón en toda regla. Es esperpéntica la imagen que nos deparan los
periódicos todos los días. Noticias extraídas de algún No-Do sepia de
una película B por barata e increíble. Lo alucinante es que es verdad.
Wall Street, los directivos, los analistas de Bolsa, viven sus últimas
horas, días, meses de gloria. Los cuellos blancos y corbatas Armani;
los martinis secos; los Ferraris y las mansiones; los viajes de fin de
semana a pescar peces espada en Belize o a jugar al golf en Bahrein.
Todo esto se acabó. La sensatez tiene que volver de la mano de las
faraónicas subvenciones estatales que estas sanguijuelas hipócritas
van a recibir de los contribuyentes. ¿No?
Aquí es donde entra Obama. Obama llega con el estandarte del cambio.
Pues bien, nada, pero nada, marcaría mejor ese cambio que pasar por la
piedra a Wall Street. Que se acaben las bonificaciones millonarias por
chupar del bote y seguir la corriente, sin más; que se exijan
responsabilidades a los ejecutivos de los bancos. Que devuelvan sus
cesantías hipermillonarias después de llevar la empresa a la quiebra.
Está claro. ¿Sí? Veremos.
Obama dice lo que hay que decir, pero hay que esperar a ver si hace lo
que hay que hacer. Hace unos años la multinacional energética ENRON se
fue al carajo por haber especulado indecente -e ineptamente- con
derivativas energéticas (o sea, bolas de aire rellenas de nada). Eso es justo lo que ha pasado con las hipotecas. La misma idea. Aquello no sirvió de aviso. Todo el mundo
iba a toda pastilla, ciego; la meta, arramblar a toda costa con una parte del
pastel antes de que se evaporara. El deporte de riesgo ha consistido en
jugarse los ahorros (muchas veces los de los demás) a entrar y salir
del mercado con beneficios antes de que se desmoronara, algo así como
entrar en un edificio en llamas para rescatar a alguien antes de que
se derrumbe, con la diferencia que aquí se trataba de robar la caja
fuerte, no de salvar a sus dueños. Un fraude a escala mundial.
Patético ver a los comentaristas financieros USA poniendo cara de
miedo cuando Obama sale a hablar: ¿Qué va a hacer? ¿Nos encaminamos
hacia el socialismo? ¿Sus políticas serán pro-Bolsa o irán contra
ella? Patético ver cómo se revuelven en el fango económico que ellos
han contribuido a crear durante años jaleado cada desregulación, cada
instrumento financiero sintético, cada desboque bursátil sin razón, y
ahora que el país y medio mundo están en caída libre tienen MIEDO de
la persona que precisamente propone hacer algo diferente. La Bolsa
baja porque no confía en Obama, dicen. Surrealista. No hay nada más
surrealista que la estupidez disfrazada de expertise.
Hablan de Obama como si la economía fuera de cine y éste viniera a
romper la buena marcha. Patético el poder del dogma ideológico sobre
la realidad. No hay más ciego que el que no quiere ver, qué dicho más
cierto, más acertado. Acusan a Obama de redistribuir la riqueza y se les nubla, se les blanquea el cerebro, cegados (convenientemente) a la obscena redistribución que se ha llevado a cabo estos últimos 20 años y especialmente estos 8 de la clase media y baja a la alta, a los millonarios más millonarios de todo EEUU y la que sigue produciéndose a escala global. Pero eso no es redistribución (asumen), eso es el orden natural de las cosas. Mentalidades preilustradas ensartadas en trajes Dior.
Es a Obama al que le toca afrontar este panorama. Desde luego, por lo
que le he visto en campaña y hoy, en su comparecencia ante la prensa, es un hombre muy adecuado para llevar el timón en este vendaval. A ver si al final los usamericanos van a tener
que hacerle un monumento en el monte Rushmore a este hombre negro, o
un memorial en Washington. Es muy pronto para decirlo, claro. Pero si
las leyes de la naturaleza sirven de ejemplo, no sería extraño que
después del devastador despliegue de incompetencia, mendacidad, venalidad y
arrogancia del Gobierno Bush, la ley del equilibrio hubiese traído de
alguna manera a alguien con un aura de competencia, serenidad y pies
en el suelo, justo lo ideal para manejar la crisis. Esperemos que sea así.
Vaya día. Habré hecho más de 100 llamadas a varios estados disputados,
desde las 11 hasta las 6, aparte de otras cosas, en un ambiente
eléctrico. Centenares de personas llamando por teléfono con una
organización y una entrega absolutas. Una campaña centrada, decidida a
ganar. Estos americanos, cuando se lo proponen, saben cómo hacer las
cosas. Hay dinero, claro, pero en este caso ha habido mucha más pasión
que nada. Era algo que te dejaba tocado. Y cuando los resultados han
empezado a llegar y se veía que iba ganando, todavía entonces, una
hora más de llamadas a Iowa para sacar a votar a todo el mundo (aquí
no hay jornada de reflexión y se hace campaña hasta en el día de la
votación). Todo el mundo centrado. Ahí sí, ahí me he escapado a la
gran sala donde luego ha sido la celebración con pantallas gigantes,
algún discurso (pocos afortunadamente) y las conexiones con los
discursos de McCain y Obama. Luego bailoteo, fiesta con los de la
campaña en una suite, un poco de pizza, más resultados (ya puliendo el
tema porque el resultado está decidido), buena conversación política y
a casa.
Y encima, en mitad de la celebración, me llama mi agente y me dice que
he conseguido otro anuncio. Y encima este anuncio que voy a hacer me
va a permitir sacarme la tarjeta del sindicato, imprescindible para
trabajar en cosas serias (series de TV, pelis etc.). Esta tarjeta es
como una llave que si no tienes no puedes entrar en ningún lado. Y
normalmente cuesta UN GUEVO conseguirla. Vaya subidón. Mi segundo
anuncio en dos meses y encima el premio de la tarjeta sindical. Y
Obama gana (y yo que participo en ello). Joder. Qué bien.
Me voy a acercar a la sede Demócrata en Los Angeles a hacer llamadas a
otros estados para que la gente vaya a votar (esto no tiene nada que
ver con las elecciones en España) y a estar en la movida. A la noche,
party. A ver si mañana escribo algo comentando lo que ha pasado hoy.
Y el otro día, una celebración espectacular en lo que en Mexico llaman
el Dia de los Muertos. La hicimos en el Cementerio Hollywood Forever y
estuvo espectacular. Miles y miles de personas para ver los altares,
espectaculares todos, construidos por personas, familias, para
recordar y celebrar a sus fallecidos. Una cosa espectacular y muy
conmovedora. A eso le añadimos el impenitente sabor americano del
consumismo (aunque Europa no le va a la zaga) y showbusiness y tenemos
un evento para recordar. Aparte que el cementerio es precioso y te da
espacio para estar viendo música un momento y perderte entre las
tumbas para descansar un rato en paz (pero sin RIP; hum...). Algo
especial.