Wednesday, April 2, 2008

SECRETOS

"Secretos" es el nombre de la telenovela hispana que estuve rodando el
pasado viernes. ¡Menuda experiencia! Un desbarajuste total. Zelako
mobida. Si no fuera políticamene incorrecto diría que aquello parecía
una merienda de negros. Todo el mundo mandaba menos quien tiene que
mandar, que es el director. Ya me dio mala espina cuando me hicieron
ir el miércoles para "una prueba de vestuario y hablar con el
director". Esto está en cascristo de la frontera de mi casa. Y en
mitad de mi búsqueda de piso, trabajos pendientes...hice un hueco y
fui para allá. Un esfuerzo porque pagaban poquísimo encima, pero todo
sea por la profesionalidad. Total, que llego allí, nadie me espera, me
hago notar y al final me llevan donde el director, un chaval venezola,
majo, que me dice que todo está bien, que venga el viernes a rodar. Me
dice que me traiga un par de trajes. (¿No iba yo a que me hicieran un
prueba de vestuario?). Le digo que no tengo (que se busquen la vida,
pienso). Estamos hablando de una cadena de televisión que es muy vista
aquí, que ganan pasta por publicidad y tiene unas instalaciones
importantes. Cuatro duros, me hacen ir para nada y encima quieren que
ponga yo el vestuario. No comment.

Ya me fui escocido por el tiempo pérdido. El viernes, como un clavo,
estoy allí a las 9 de la mañana, la hora asignada. Empieza a llegar
gente, nos sientan en un sofá: un chaval mexicano que tiene un papel
pequeño, una chica latina, muy guapa, que tiene otro papel, una
jovencita rubia mexicana-rusa que no abre la boca y no mira a nadie a
los ojos. Nos maquillan ligeramente mientras llegan los miembros del
equipo. Mientras no hacemos nada más que esperar, reirnos un poco con
la latina (Denisse) y el chaval mexicano, Jorge. En un momento me
llevan a elegir el vestuario. Después de caminar por unas catacumbas
de camerinos, estudios y nosequés, entramos en la habitación de
vesturario: cerrada con llave, sin ventanas, abarrotada de trajes y
ropa. Dentro hay una chica morena planchando. Debe ser la encargada.
Supongo que no trabajará las 8 horas en aquella madriguera-zulo. No
tiene trajes. Solución, usar los de uno de los presentadores de la
cadena. Dicho y hecho. Me elijo yo mismo dos trajes, tres camisas y
tres corbatas. Esa fue mi prueba de vestuario. Estaba de punta en
blanco. Como para ir a cenar con Schwartzenneger.

Subimos arriba, coloco la ropa en una de las sillas y al poco aparece
una piba con unas gafas de sol de supermosca, de esas que parecen de
esquiar, y más silicona que Ana Obregón. Yo entonces no lo sabía pero
acababa de entrar Telenovelatrix. Aquí me encuentro en un conflicto
porque, por un lado somos compañeros de profesión y no me gusta
criticar a mis colegas porque sé lo duro e injusto que puede ser esto.
Por otro lado, su comportamiento era tan alucinante que, como
observador —y como profesional, no me cabe duda— merece algún
comentario. Lo que más me llamó la atención fue la total libertad y
desenfado con la que se movía durante el rodaje: paquí, pallá, movíl
arriba, móvil abajo...tacones pom, pom. Ella cortaba las escenas, se
ponía a hablar por el móvil. Paraba, se iba, venía...Y todos poco más
o menos esperándole a ella. Miraba a la cámara, cortaba las escenas,
quería hacer la misma escena dos veces porque eran parecidas y se
había estudiado una pero no la otra; no se trajo —ni tenían, pero ella
es fija en la serie por lo que eso ya lo debía saber— ropa para sus
escenas...Decía a los otros actores qué tenían que hacer, hablaba por
el movil mientras rodaba SU escena. En fin, algo espectacular.
ESPECTACULAR de presenciar. He oido historias de divas pero claro,
aunque no esté bien el divismo, la gente de lo que lo he oido por lo
menos eran estrellas. Pero esta mujer no es ninguna estrella, ni mucho
menos. Y luego, lo que me alucinaba era que nadie le decía nada. Todo
el mundo mirando. El dire le echó un medio rapapolvo por el tema de la
ropa y del guión pero el tipo es un buenazo y tampoco se puso más
serio. Hasta cierto punto es normal porque él es un mandado y ella es
una de las fijas. En fin.

Esto como observación psico-sociológica. Desde el punto de vista
meramente actoral me lo pasé de cine. Tenía el papel de un abogado
repelente que se cepilla a sus clientas a cambio de sus servicios de
abogado. No hay escenas de cama, no, pillines. Pero son todas escenas
en las que hago de malo malón. Me lo pasé de cine, sobre todo a medida
que avanzábamos y me iba soltando. Muy divertido. Claro, es una
parodia de todo, no es un personaje sutil. La única emoción o
sentimiento que tenía era el de la lascivia sexual. La bondad, maldad,
tristeza, alegría, empatía, odio, etc. todo eso no existen en mi
personaje. Sólo un sentimiento. Sexo aprovechado. Ha, ha. Pero es lo
que es, todos lo aceptamos así y nos divertimos. Y el dire me felicitó
efusivamente al final. Y yo me quedé a gusto. En general, bonita
experiencia por todo por lo divertido y por lo menos divertido. Buen
día. Y como no me mataron, a lo mejor, aunque lo dudo, mi personaje,
Alberto P. vuelve...

MUCHAS COSAS

Muchas cosas han pasado estas dos últimas semanas. Disiculpad por la
falta de emails en algunos casos o la mayor o menor parquedad en
otros. No he tenido casi tiempo ni para respirar. No sé si me acordaré
de todo lo que ha ocurrido, pero lo intentaré porque, al fin y al
cabo, mi intención cuando inicié el blog fue ir dejando rastro de lo
que me ocurría para compartirlo con la gente que me quiere. Un poco
como vía de contacto, otro para compartir y expresar para no sentirme
tan solo y otro poco para, en la medida de lo posible, contribuir a la
inspiración de todos y cada uno de nosotros.

Jekyll y Hyde. La historia de un tipo que transforma completamente su
personalidad de un momento a otro. Eso es en cierta manera lo que le
pasó a mi compañero de piso la semana pasada. De una persona
hiperamable y totalmente abierta se convirtió en alguien vengativo y
manipulativo. Palabras gruesas pero ciertas. La realidad de cada uno
siempre es más compleja y tiene muchos colores y nadie normal es
siempre majo ni siempre un sinvergüenza. Lo más decepcionante y lo que
realmente me descolocó fue el resentimiento que tenía acumulado y que
afloró cuando él vio que no iba a conseguir lo que deseaba (que me
quedara). La impresión que me dejó fue que todo había valido con tal
de camelarme para quedarme en el apartamento (y no verse obligado a
buscar a otra persona). Cuando eso no funcionó, llegó el huracán. En
fin, complejas somos las personas. Lo que sí veo con algo más de
claridad es que hay mucha gente confundida. Este hombre ha ido
marcando las muescas de todas las cosas que "ha hecho por mi" desde
que llegué a Los Angeles. Pero él cuenta esas muescas al contrario que
los goles en competición europea, que fuera de casa valen doble: para
este hombre sus goles valen triple, mientras los míos apenas valen un
mísero cuarto. Eso se llama de muchas maneras: visión-embudo; paja en
el ojo ajeno pero no la viga en el propio; falta de contacto con la
realidad; cara dura; mentira pura y dura y muchas otras maneras de
describir el fenómeno. Es posible que todo fuera fruto del calentón.
Pero de cualquier forma muestra bastante infantilidad porque con 47
tacos a tus espaldas, como tiene este hombre, hay que saber dominar la
lengua...y ser un poco más sincero en la vida cotidiana. ¿Tanto
sonreirme y enrollarse conmigo para luego decirme barbaridades sobre
lo malo que soy? Lo que no entiendo es si yo soy tan malo como él
decía, ¿por qué tenía tantas ganas de que me quedara? Hummm.

Tóxico.

En fin. Se acabó. Le di las gracias, un par de regalos preciosos (un
libro grande de historia USA, magnífico, una colección de DVDs de una
serie muy famosa) y otro regalo que es demasiado largo de contar y me
fui.

Y ahora estoy aquí, en mi nuevo piso. Es un loftillo con balconcete en
un bloque con unas instalaciones bastante buenas. Me mudé el lunes con
mi amigo Brady (músico). De momento me estoy adaptando (todavía huela
la pintura!) y acostumbrando. Tuve suerte que una chica japonesa que
vivía en el piso de arriba se vuelve a Japón y me ha dado varias
piezas de mobiliario, porque yo no tengo nada. También he pillado una
cómoda antigua, preciosa, que estaba tirada en una esquina del garage
del edificio. Y el supervisor del edificio (una especie de portero con
más poderes) me ha prestado un colchón de aire hasta que compre una
cama o la japonesa me dé su colchón (se muda el día 20 de abril, o sea
que me va dando cosas sobre la marcha, lo último el 18 o 19). Con
tanto gasto como llevo, hay que mirar estas cosas. Así que estoy
prácticamente asentado. Me queda comprar las sábanas, cacharros de
cocina, tachuelas para colgar mis lienzos (¡bien!), y poco a poco,
algún sillón o así. Tengo un mogollón de espacio en el medio que no sé
si dejarlo libre o poner algo. Veremos. De momento sin tele. Y no la
echo de menos. De momento. Bueno chavalada, me tengo que ir a la ducha
y luego a hacer esas compras. (Ah, y también flores para dar calorcete
a la casa). Abrazos.