Se hace dura la vuelta. Incertidumbres, obstáculos, rémoras, retos, piedras...pero también ilusión, la luz al fondo, esa llama que vibra, a veces imperceptiblemente, pero siempre presente. Gracias. Me encanta Nueva York, ahora todo nevado, frío pero siempre interesante. Aún con las narices congestionadas puedo respirar el aroma de la ciudad, cargado de historia, gentes, devenires, ruidos, olores, esperanzas, renacimientos y lucha. Y me encanta.
Una cosa que me da fuerza es el apoyo y el cariño de mis padres y mis amigos, algo que agradezco enormemente. Le comentaba a una querida amiga estos días lo cerca que he sentido este último año la verdadera sensación de soledad. Muchas veces leemos estudios, reportajes, documentos de, por ejemplo, la soledad de las personas ancianas, cuando no tienen a nadie. Afortunadamente supongo que no he experimentado eso, pero si creo que he estado al borde de ese abismo, lo suficientemente cerca como para verlo a la cara, notar lo que puede llegar a ser. Y es aterrador. También lo decía Banderas recordando sus primeros años en Los Angeles. Desgraciadamente mucha gente, quizás todos, pasamos por momentos o fases como esas en algún momento de nuestra vida.
Los que lo sabéis, ya lo sabéis.
De todos modos, casi todo en la vida tiene su lado plateado, brillante. Es decir, que nunca se aprecia tanto la claridad del amanecer como después de la noche más oscura, como canta esa maravillosa balada que protagonizó, entre otros, Luis Eduardo Aute. Por eso voy a hablar de algunas de esas sensaciones que me han llenado de calor estos fríos y lluviosos días de noviembre y diciembre, como esa hermosa noche de viernes de hace una semana y pico.
Si Josean y Sergio me hicieron un entrañable tributo el día 12 dedicándome su programa BASKETALDIA, quiero aprovechar también para hacerles a ellos mi pequeño homenaje en este blog/anecdotario. Lo primero es que me encantó tener dos horazas para reunirme en las instalaciones de Radio Segura con ellos y con mis colegas Husey y Luis y hablar de basket, NBA y experiencias vitales. Fue un verdadero regalo y me lo pasé fenomenal. La verdad es que me quedé un poco abrumado por todas las cosas bonitas que me dedicaron unos y otros. Evidentemente, yo encantando, aunque a veces nos cueste escuchar tanto tributo —estamos tan acostumbrados a escuchar sólo cosas negativas y a que nos den palos que a veces como que se nos hace raro que haya gente que aprecia lo que uno hace y ha hecho—. Por eso, otra vez, eskerrik asko. Y por tener la oportunidad de platicar sobre baloncesto. ¿¡Qué gozada, eh Josean y Sergio, y Husey y Luis¡? Joer, y lo de la oda a Mikes Ayken de chapeau. Me emocioné escuchándola otra vez y rememorando todo. Y me encantó el paréntesis que hicimos para hablar sobre la vida y sobre sus cosas. Ahí Josean tienes un gran mérito porque abriste el programa a algo distinto, lo cual siempre es arriesgado en la tele o la radio. Pero creo que estuvo bien y nos divertimos todos, que es lo principal. Espero seguir conectado y hablando de basket y de lo que haga falta en este magnífico programa, bien por teléfono —corresponsalía en Los Angeles, no está mal, je, je— bien en persona cuando vaya para allá. Un abrazo a todos. Y a por todas. Oh yeah!
Podéis escuchar el programa clicando en este link.
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