Tuesday, May 20, 2008

CHEZ MOI (MI CASA Y YO)

Aquí van algunas fotos mías y de mi palacio angelino (un poco
desenfocas pero...). Para que tengáis contexto y tal y tal....Je. Je.
Je. La pinta barbuda es para el papel de Abraham Pereira en Spark of
Reason.

DARK SIDE OF THE MOON

Es el título del álbum de Pink Floyd y de la obra que vamos a estrenar
este domingo. No hay diálogo y contamos una historia sólo con
movimientos y expresiones corporales al son de la música de PF. Esta
muy bien. Llevamos ya dos semanas de ensayos, estamos en la recta
final, y de momento me divierto. Soy un poco como el padre de todos
los demás porque en general son gente jovencita pero hay buen rollo,
aunque todo llegará, porque me conozco estas cosas. Aunque quizás esta
vez sea diferente, ¡¡¡¡biennnnnnn!! Disfrutaré mientras pueda.

Y el domingo concluimos las representaciones de The Spark of Reason,
la obra sobre Baruch Spinoza, el filósofo racionalista. Estuvo bien,
la mejor de las tres que hemos hecho, aunque siempre bajo un aura
bastante rígida y, a mi parecer, excesivamente grandilocuente. Bue
material pero demasiado pomposo. Habría que pulir ese guión un poco
más porque hay cosas muy buenas, y la idea también me gusta.

Saturday, May 17, 2008

AUTOBUSEROS DEL INFIERNO EN LOS ANGELES

Lo de los autobuseros de Los Angeles es de traca. No exagero que, en
un 80 por ciento son los menos profesionales, mas maleducados y
peligrosos que he visto en mi vida. Tratan a la gente como si fuera
medio escoria. Y ellos se comportan igual, como si tuviesen un trabajo
que les da asco y quisieran salir de ahí cuanto antes. En ese
contexto, cada pasajero se convierte en enemigo. Llevo aquí cuatro
meses pero acumulo ya muchas historias que me dejan alucinado. Desde
los que no paran en las paradas porque les corre prisa llegar al
depósito (no sé muy bien si al de autobuses o al de cadáveres), hasta
los que te insultan, pasando por los que van conduciendo y hablando
por el móvil o paran el bus, se bajan y se van a comprar un paquete de
patatas fritas y una coca cola ( y conducen comiendo, el volante en
una mano y las papas en la otra).

La otra buena es que en el 90 por ciento de los casos nunca, NUNCA
paran donde está la fila de gente: o 10 metros antes o 10 después,
haya gente en silla de ruedas, ancianos o lo que sea. Alucinante.

La última me ha pasado esta tarde. Venía de un casting cerca de los
estudios Universal, en Universal City (Burbank ). Pillo el 163 de
vuelta por los pelos; salgo del casting hablando con este chico iraní
que he conocido,Arman, y veo el bus que llega. A toda fostia cruzo la
carretera (cuatro carriles) en ambar-rojo. A toda leche porque el
siguiente no pasaba hasta dentro de una hora y no era plan estar
esperando bajo un sol de justicia en tierra de nadie—allí no hay nah—.)

Así que tomo el 163. No problem. Cruzamos las colinas por el paso de
Cahuenga y llegamos a Hollywood y Highland (aquí va todo por
intersecciones). Última parada. Este conductor era bastante majo,
normal. Sin más. Me voy a la parada del 217, que supuestamente me
lleva hasta mi calle. Un calor achicharrante en mitad de Hollywood
Boulevar. Turistas a tutiplén. Las inglesas rositas, como en Benidorm,
y las mexicanas al McDonalds, a comer. En medio el tropel de
vendedores que te quieren clavar un tour por las casas de los famosos:
si les dejas te endilgan un puerrillo de recorrido por un pastón.
Tienen más labia que Bill Clinton después de dos guiskis, que ya es
decir. Un par de mujeres armenias esperan al bus también. Aquí hay
muchísimos armenios. Casi más que en Armenia propia, y no lo digo en
broma. Llegaron cuando el genocidio turco en los años 1920 y luego en
la diáspora postsoviética. Un calor achicharrante. Sale humo de las
estrellas de la acera. La de Marilyn Monroe se derrite frente al
McDonalds mientras las jóvenes con sueños de cristal se hacen fotos
agachadas y apuntado con el dedo el nombre de la diva muerta. Llega el
217. Salvados. Entramos. Aire acondicionado. Ahhhhhh. Ufff. Qué
alivio. Mi reino por una toallita. No problem. En seguida nos
amoldamos al frescor. De repente, el conductor para el bus y dice:
última parada. Estamos a 2 kilómetros de la mía, a la que se supone
llega el 217. Las mujeres armenias no entienden muy bien lo que pasa y
se miran y se preguntan algo. Una hace ademán de preguntarle al
conductor si éste no es el 217 pero no acaba la frase. Resignación
soviética. Nadie más dice nada y como borregos abandonan el bus.
Resignación usamericana. Yo me acerco al chófer y le pregunto
amablemente: ¿este no es el 217? "Bajen del autobús" me dice
imperativamente, sin mirarme a la cara y apuntando con el dedo afuera.
Como si yo no existiera. Le vuelvo a preguntar: ¿pero no es este el
217? Respuesta idéntica, gafas de sol, visera y la misma frase
estúpida y robótica: "Bajen del autobús". Yo ya medio mosqueado me doy
cuenta de qué va el tío y le vuelvo a hacer la pregunta pero sin
levantar el tono. El tío me aparta y me dice que me baje y que mire la
señal. Hay gente bajando, no tengo sitio. Le digo que espere a que
bajen los que van delante mío. Me quiere apartar y le digo que no me
toque. Me dice gritando que me vaya a tomar por culo y que me baje de
su puto autobús (utilizo las traducciones más adecuadas para los tacos
e insultos que ha lanzado). Le digo que el autobús no es suyo, que es
de todos. Me dice que soy un jodido anormal y que el también paga
impuestos. Se va hacia detrás del autobús. Le digo que yo por lo menos
no insulto a la gente. Se viene hacia mi y me vuelve a gritar que él
también paga impuestos y que soy un jodido anormal. Ya fuera, le
replico tranquilamente mirándole a la cara y marcando las palabras:
"pero por lo menos yo no insulto a la gente. Y eso me hace mejor
hombre que tú". Y me largo.

Así.

También hay conductores majos y serviciales, gracias a Dios. Pero como
digo, una gran mayoría son lamentables. Como si estuviesen en trabajos
forzados. Como la mayoría de la gente que usa el sistema público de
transporte es inmigrante y gente con pocos recursos, yo creo que están
acostumbrados a tratar a la gente como quieren. Conmigo tienen fiesta.

Lo mejor es que no me ha agobiado para nada el tema. Otra experiencia
más. Y contando.

Gero arte.

Tuesday, May 13, 2008

BAJO LLUVIA: REFLEXIÓN NO EN LOS ANGELES PERO QUE VALE IGUAL (O MÁS)

BAJO LLUVIA

Camino bajo la lluvia, hundido,

el torrencial crea riachuelos de barro a mis pies;

siento un hilillo de agua descender por

mi espina dorsal.

Me siento bendecido por la vida.

Calado hasta la médula

alzo los brazos al cielo y

viajo hacia adentro. Doy gracias por

esta oportunidad; los helechos, el barro,

mis lentes empañadas, mis ojos aclarados.

Todo marcha, todo va y vuelve. Todo está en la vida.

Todo está bien; basta con abrir los ojos del alma.

Me alcanza la pregunta:

¿Un indígena expoliado en la Amazonia;

una madre con SIDA en Zimbabue

se sentirán bendecidos?

No tengo respuesta.

Respiro hondo.

Empapado, sigo adelante. 

ELUCUBREISHON

Se hace de noche en Los Angeles. Un té chai con leche en Psycho
Babble, "Hamlet" en la mano y un platillo con un muffin de chocolate
al lado. Cuesta mantener la atención; el café está tranquilo bajo la
luz mortecina, pero hay un tipo en la otra esquina que habla para todo
el mundo, como si estuviera encima de un escenario. Vivo en Los Feliz,
un barrio imitación de el Village de Nueva York, con un aura de
verdadero barrio, alejado de los cuadrados aburridos y vacuos que
conforman grandes nichos de esta ciudad. Aquí se puede andar: del café
al cinecillo de al lado; del cinecillo a la librería con olor a papel
antiguo y lápices de madera; de la librería al Fred 62, un
restaurantete abierto 24 horas al día con unos batidos fetén y
camareras vestidas de negro, marcando pechamen y medias rotas; del
Fred 62 a Machos Nachos, el antro de comida usamexicana de la
encrucijada Vermont Avenue y Prospect Avenue, al ladito del lavacoches
industrial (ruido a gogó, pero unos tacos y enchiladas muy ricos); del
Machos Nachos se puede ir al Starbucks a tomar un café enciclopédico o
al restaurante Vermont (otro día). Y así... Hasta tenemos el New York
Times. El paraíso no está lejos.

Thursday, May 8, 2008

CAFE USA

Viñeta de como funciona aquí lo de pedir un café mientras esperas al
autobús:

Hay una cola de ocho. Después de media hora y seis clientes...

Llega uno de Nueva York: "Un machiatto doble, café Sunstream, Honduras
con poca leche, desnatada, no muy caliente y con un churrito de
vainilla de Colombia y un poco de canela". ¿"De la India?" "No, de Sri
Lanka". "¿Algo más?"."No, gracias". "4.35 por favor." "Ok."

El siguiente, uno de Los Angeles: "Hola, qué tal, ¡que bonita gorra
llevas! ¿Me puedes poner un hipercafé latte venti de Sumatra Oriental
tirando hacia Java con leche de soja y espuma, en taza para quedarme,
con un churretete de vainilla y un poco de azúcar moreno espolvoreado.
Bien caliente y con pajita, por favorcete cómo me gusta la música que
teneis puesta." "Son 6.50". "Uy, no sé que he hecho con la American
Express. Tomáis Visa? Si. "Uy, aquí está. Qué susto, pensaba que la
había dejado en el veterinario. Bueno, hasta luego. ¡Que tengas un día
fantástico!"

Finalmente, uno de Zumarraga: "Hola. Un café pequeño, descafeinado,
sin nada por favor". "¿Lo quiere con punch entero o medio punch?"
"¿Ein??" "Que si medio punch o entero". "Pff. Lo normal, joé". (Tic,
toc, tic, toc, tic, toc, pasan los segundos, minutos, el autobús ya ha
pasado... tic toc, tic toc. Burbuja de mosqueo sobre la cabeza...
brrbrbr). "¿Cuánto es?". ¿Quiere algo más? ¿Un brownie de chocolate sin grasa y salvado de avena, un donut sin agujero y relleno de crema de papaya con vitaminas Z, B17 y peróxido de zinc? Tic toc, tic toc, tic toc. "¡¿?!No. Que cuanto es". "¿Que seguro que no quiere
nada? A lo mejor tiene hambre". "Si tuviera hambre se lo habría pedido
sin esperar a que me lo dijera usted, ¿no?". "OK, OK, no es pare ponerse
así: 3.85. Oiga, que seguro que no quiere na...? (Mirada revirada del cliente. Le sudan las palmas de las manos aunque no se vean). Ok, Ok. Aquí tiene su cambio. Que tenga un gran, gran día". "Gracias. Usted también". Tic toc, tic toc. A esperar al siguiente bus:

"Punch entero o medio punch... pfff."

País.

Monday, May 5, 2008

SANTA MONICA

Una de las ventajas que tiene vivir lejos de la playa es que así podemos decidir irnos a la playa, en lugar de aburrirnos todos los días teniéndola al ladito. Así se pueden aprovechar ocasiones interesantes para llegarse hasta ella (la playa) y sorprendernos de ver la azulez del océano y la doradez de las arenas, como cuando Pasco Núñez de PalPoa lo debio ver, allá por la decimosexta centuria de la pera cristiana. 

Bo. El caso es que como estos domingos tengo representación teatrál en Santa Pónica, anteayer, domingo, antes del chow me acerqué a la playa de idem, que está adlátere al teátrere. Esto es lo que vi: cientos de coches tirados en la arena tomando el sol en su pequeño gueto, al que aquí denominan parking. Tienen unas cosas estos yankis....Parking.

En fin, pisto lo pisto ahora sólo me queda traerme el bañador el próximo día. Y el poche, claro.