Una de las ventajas que tiene vivir lejos de la playa es que así podemos decidir irnos a la playa, en lugar de aburrirnos todos los días teniéndola al ladito. Así se pueden aprovechar ocasiones interesantes para llegarse hasta ella (la playa) y sorprendernos de ver la azulez del océano y la doradez de las arenas, como cuando Pasco Núñez de PalPoa lo debio ver, allá por la decimosexta centuria de la pera cristiana.
Bo. El caso es que como estos domingos tengo representación teatrál en Santa Pónica, anteayer, domingo, antes del chow me acerqué a la playa de idem, que está adlátere al teátrere. Esto es lo que vi: cientos de coches tirados en la arena tomando el sol en su pequeño gueto, al que aquí denominan parking. Tienen unas cosas estos yankis....Parking.
En fin, pisto lo pisto ahora sólo me queda traerme el bañador el próximo día. Y el poche, claro.
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