Se hace de noche en Los Angeles. Un té chai con leche en Psycho
Babble, "Hamlet" en la mano y un platillo con un muffin de chocolate
al lado. Cuesta mantener la atención; el café está tranquilo bajo la
luz mortecina, pero hay un tipo en la otra esquina que habla para todo
el mundo, como si estuviera encima de un escenario. Vivo en Los Feliz,
un barrio imitación de el Village de Nueva York, con un aura de
verdadero barrio, alejado de los cuadrados aburridos y vacuos que
conforman grandes nichos de esta ciudad. Aquí se puede andar: del café
al cinecillo de al lado; del cinecillo a la librería con olor a papel
antiguo y lápices de madera; de la librería al Fred 62, un
restaurantete abierto 24 horas al día con unos batidos fetén y
camareras vestidas de negro, marcando pechamen y medias rotas; del
Fred 62 a Machos Nachos, el antro de comida usamexicana de la
encrucijada Vermont Avenue y Prospect Avenue, al ladito del lavacoches
industrial (ruido a gogó, pero unos tacos y enchiladas muy ricos); del
Machos Nachos se puede ir al Starbucks a tomar un café enciclopédico o
al restaurante Vermont (otro día). Y así... Hasta tenemos el New York
Times. El paraíso no está lejos.
Tuesday, May 13, 2008
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