Es el título de una canción de Maná que acabo de escuchar. Me encanta
Maná. Acabo de bajar de la terraza de pasar una velada muy hermosa con
mis amigos Celine y Arturo. Era mi celebración cumpleañera con amigos.
Al final sólo han venido ellos, pero ha sido más que suficiente. Unas
cervezas, un poco de pan de pita, humus, y olivas griegas. Atardecer
tras las colinas, cielo azul transformado en violeta, estrellas
arriba, el ruido de la ciudad abajo y una conversación. Poco más se
puede pedir. Un poco de música. Una vez leí de un director de
orquesta rumano que decía que la música es la sangre del universo, o
algo así. Qué cierto es. A mi me gusta mucho el silencio. Amo el
silencio. Viviría en silencio. Pero el silencio es como las venas, el
tejido celular por el que circula el sonido, la música que nutre el
corazón de vida. A veces esas venas quedan bloqueadas por el
colesterol del ruido. Otras veces la placa se limpia con la sangre
pura de la música. Ni soy místico ni filósofo. Pero la música es la
sangre que, de alguna manera, nos conecta con los dioses. Nos lleva a
estadios de sensibilidad indescriptibles que trascienden los
sentimientos animales del hombre. ¿A dónde van a morir las libélulas?
¿Dónde van a morir las golondrinas? ¿Buscan también las tablas como
hacen los toros y los humanos para morir en paz? ¿Por qué brotan los
limones? ¿Y las moras en las zarzas? ¿Qué fuerza intangible hace que
una nada se transforme en bulbo y éste en un fruto? No me creo nada.
Un aplauso al Universo, supremo bromista y dios de la vida y
la muerte. Pero no olvidemos que...No sé, se me olvida qué iba a
escribir. Es lo que pasa; la música me hipnotiza y pierdo la cuerda
de la costumbre...la costumbre, esa cuerda de esparto que se ajusta al
cuello y nos tira como a esclavos antes de subir al barco traficante.
Mañana será otro día. Sí, si se vive. Para los que no despiertan, no.
Y para los que están dormidos, da igual que amanezca porque seguirán
en la oscuridad. Más o menos como los demás, pero un poco más lejos de
la luz. O eso dicen algunos. Repito que no soy místico, ni muchísimo
menos. Por favor. Pero algo hay que pensar. Algo hay que creer. Sí. De
ésta sale un guión. Ay, pero los guiones hay que escribirlos, no basta con
pensarlos. O sea, como la vida, que hay que vivirla, no sólo imaginarla .
Sunday, June 22, 2008
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