Tuesday, June 2, 2009

ARTÍCULO SOBRE OBAMA

Hoy miércoles se publica en los diarios del Grupo Vocento mi tercer artículo de análisis sobre Barack Obama. Me gusta mucho escribir estos artículos. La verdad es que me encanta escribir. Espero que os guste leerlo. (En algunos casos se puede ver también online). 

Paz.  

ARTE TAMBIÉN

Por cierto, os invito a visitar mi blog de arte y poemas. 

http://enriquezaldua-art.blogspot.com/2009_05_01_archive.html

Friday, May 29, 2009

KOREATOWN

Denominación del barrio angelino al que me he mudado: es como estar en Seúl. Y una cuadra más abajo es como estar en San Salvador. Otro mundo.
Paradojas de la vida: me alejo de Hollywood para acercarme a Hollywood 
(de camino hacia mi verdad). 

Paz.

Wednesday, May 27, 2009

Nire lagunei. A mis amigos. To my friends

Eskerrik asko bihotzetik. Mil gracias, de corazón. Thank you all, from the bottom of my heart.

Maite zaituztet. Os quiero. I love you.

Friday, March 13, 2009

POR UN PUÑADO DE DÓLARES

Primero, gracias Sergio por dejarme un comentario y darme muestras de
que hay alguien que lee esto. Y gracias por tus palabras, siempre de
apoyo. Eres un amigo.

Y lo del puñado de dólares, pues nada especial. Me ha venido a la
cabeza. Clint Eastwood. Hollywood, la búsqueda de El Dorado y cómo
para muchos todo se queda en chapado en oro.

Últimamente me toca reflexionar sobre el papel del dinero en las
relaciones, la superficialidad de las mismas, y el aislamiento tan
enorme en que vive la inmensa mayoría de las personas aquí (me temo
que es una enfermedad epidémica que llega al resto del mundo
occidental). Porque aislamiento no es sólo estar solo, "aislado".
Tiene que ver con una filosofía, consciente o inconsciente que nos
impregna. Es la filosofía dominante la del individualismo y la
individualidad. Eso, que históricamente tiene un componente muy
potente y liberador respecto a instituciones que en el pasado (y
todavía ahora en muchos casos) han canalizado mecanismos de
socialización restrictivos y opresores (Iglesias, familia) tiene, por
otro lado, un elemento pernicioso en cuanto que el individuo se ve,
voluntaria o involuntariamente, desvinculado del entorno social para
contribuir activamente a su felicidad y realización. Un ejemplo:
mientras que en otras culturas el tratamiento y la curación de las
enfermedades mentales se ven activados con la participación y el apoyo
de un entorno comunitario (amigos, barrio, familia —aquí la
institución funcionaría de forma positiva—), en la sociedad
occidental, y en EEUU como su ejemplo primario, al enfermo mental no
se le ve en un contexto social, sino como producto y resultado de sus
propios condicionantes, tanto biológicos como biográficos. La
solución, la curación (si es que se busca, ya que muchas veces sólo se
trata de paliar síntomas) pasa por la medicación, el internamiento, el
trabajo personal. Pero la participación comunitaria no forma parte del
eje de apoyo al paciente. Las tasas de enfermedades mentales son mucho
mayores en los países occidentales que en los económicamente menos
ricos. Y las curaciones son menores en aquellos que en estos.

Lo penoso en este caso, como en muchos otros, es que en los países
europeos estamos recorriendo el mismo camino que ha recorrido este
país cuando aquí ya están de vuelta. Están comenzando a explorar
perspectivas que nosotros allí teníamos hace cuarenta años y que hemos
trocado por la "modernidad" que venía de USA. Ellos vuelven y nosotros
vamos...para tener que volver atrás dentro de diez años otra vez. Otro
ejemplo: alguno se acordará de cuando las botellas de leche y de coca-
cola de vidrio se retornaban a la tienda a cambio de 10 céntimos o dos
reales o lo que fuera. Estábamos reciclando sin saber que lo hacíamos.
Luego llegó el plástico en todo y ahora nos cuesta Dios y ayuda
"reciclar" el vidrio: el plástico sigue siendo rey. Al final
volveremos al vidrio y a reciclarlo, pero habremos generado en el
camino trillones de basura plástica para tener que desandar un camino
que ya conocíamos.

En fin. Reflexiones de viernes noche.

Saturday, March 7, 2009

DESDE BEVERLY HILLS A LA BREA, PASANDO POR LANCE ARMSTRONG

Uf, vaya día más guapo que he pasado hoy. Para empezar, ha amanecido un día de primavera-otoño, que en Los Angeles se confunden las dos cosas: es decir, sol y fresco, con hojarasca correteando por las aceras empujada por el viento. 

Tenía un casting cerca de Beverly Hills, en Wilshire y Westwood, pasado Rodeo Drive, la zona de tiendas de lujo específicamente levantada para el pijerío turistal local e internacional. He tomado el metro de Vermont/Sunset a Vermont/Wilshire y luego el bus express 720, que me ha dejado cerquita de mi destino, el 10866 de Wilshire Boulevard, cuarta planta: total más o menos una hora de viaje para los 16 kilómetros más o menos que hay. El casting ha sido peculiar: cuatro chicos armenio-judíos o así (por sus nombres y su idioma no lo tengo del todo claro). El caso es que están haciendo una peli un tanto curiosa. No creo que me llamen porque me parece que no doy el tipo que quieren, aunque me lo he pasado bien en el casting, que es mi primer objetivo. O sea, que contento. Al salir, y en vista del tiempo que hacía, he decidido volver en bici. "Ando un poco y cuando vea que viene el bus me paro y me monto", he pensado, ya que iba por la misma calle del autobús, Wilshire hacia el este. Y así, a lo tonto, tipi tapa, me he recorrido medio Los Angeles. Curioso ver cómo se delimitan las zonas: la zona de negocios elegante donde estaba, justo al sur de Beverly Hills, un poco más al este entramos en la zona residencial lujosa, con el Wilshire Country Club y su campo de golf justo al lado de la carretera. Yo silbando encima de mi bici de ocho dólares, sin frenos ni piñones, y me pasaban Ferraris, Rolls Royce, antiguedades de los años 20 y 30, BMWs, etc. He diisfrutado enormemente, con el resolete de la tarde, lasai, lasai... He pasado por Rodeo Drive, donde las tiendas estaban medio vacías, aunque siempre hay turistas enmaquilladísimas y rubísimas y beautiful people comprando cosas (Gucci, Bulgari, Versace etc.), haciéndose faciales etc.. "Este no es mi mundo", pensaba mientras pedaleaba. Yo prefiero las rancheras mexicanas y los tacos de pescado o de carne asada que hacen en "California", el modesto restaurancillo de Virgil y Melrose. Aunque si algún día tengo dinero suficiente para comprar en Bulgari seguro que sabré manejarme bien también. Siguiendo hacia el este nos adentramos en una zona opuesta: mujeres obesas de color sacando carros de la compra llenos de bolsas de plástico del supermercado de 99 centavos, algo así como un "Todo a 100" pero que venden de todo, comida incluida, y los productos no superan los 99 centavos de valor. Las antípodas de Rodeo a un par de kilómetros. Lo que es el mundo. 

Pero hemos seguido y otro par de kilómetros al este en Wilshire está el museo LACMA y los campos de alquitrán de La Brea. Así es. La calle y la zona se llaman La Brea porque en ese área, desde tiempos inmemoriales, ha habido campos y vetas naturales  de alquitrán que emana desde las profundidades de la tierra. Todavía hay un lago de alquitrán que la tierra expulsa como si fuera aceita a flor de piel. Y se ven las burbujas y pequeñas explosiones producidas por el metano al ser eructado desde el magma terrestre. Pues justo al lado se erige el Museo de Arte del Condado de Los Angeles o LACMA. Todavía no lo he visto por dentro pero ya tengo planes. Hoy me he dedicado a salsear con la brea y un palo en un charco que había por allí. Qué gozada, todo negra, viscosa. Parecía regalíz líquido. Daban ganas de meterle un lengüetazo. 

Prosiguiendo mi periplo llegamos a Koreatwon (barrio coreano), entrando ya en la zona central de Los Angeles. Y es así: bancos, comercios, iglesias, restaurantes, todo coreano. Se nota que estamos acercándones al centro neurálgico angelino, aunque todavía faltan unos 3 kilómetros para el punto cero. He buscado un restaurante para comer/merendar/cenar (eran las 4:30 de la tarde), pero el que quería estaba cerrado así que me he acercado al metro de Wilshire y Vermont (no quería bicicletear por Vermont hasta mi casa, que es mucha cuesta y tenía puesto el traje de domingo para el casting: zapatos y camisa. 

Y así es como he topado con Lance Armstrong o sus amigos. Cuando he llegado a mi estación (unos 7 minutos, nada), me he encontrado con un barullo de música, un escenario y gente en bicicleta. He preguntado qué pasaba y me he enterado de que Lance Armstrong y su fundación Live Strong (Vive fuerte) habían convocado una marcha ciclista por Sunset Boulevard hasta el Teatro Montalbán para recaudar fondos y generar apoyos en su lucha contra el cáncer. Como hacía fresco, me he lleado a casa a cambiarme de ropa y abrigarme y he vuelto a la concentración justo antes de que saliese Armstrong a hablar. Ha presentado la marcha, ha hablado de su retorno a la bicicleta, de la lucha contra el cáncer. Sunset Boulevard estaba totalmente bloqueado al tráfico, sólo se permitían bicis. Un espectáculo muy bonito ver al atardecer, mientras el sol de ponía, una masa de gente, muchos con camisetas amarillas, enfilar Sunset Boulevard en una recta de varios kilómetros. Yo iba en la cola. Una maravilla, por un día, unos momentos, disfrutar de una carretera amplia, asfaltada para andar en bici sin miedo a los coches, a la gente, a todo lo que se mueve y es un riesgo para el txirrindulari. Son sólo unos 3 kilómetros desde la partida en Sunset/Vermont hasta Hollywood/Vine, donde está el teatro Fernando Montalbán, pero ha sido una gozada; la gente tocando los tiembres, silbando (yo), saludando a los que miraban desde la acera. Y luego el giro a la derecha en Vine, la masa de ciclistas de amarillo...Muy bonito.

Y para acabar, a la vuelta, he coincidido con mi amiga salvadoreña que trabaja en "California". Estaba preparando tacos en una parrilla afuera del local mientras dentro un vaquero cantaba rancheras y corridos mexicanos ante una audiencia de familias latinas celebrando su día de asueto, de disfrute semanal. Esto no tenía nada que ver con Rodeo Drive ni Beverly Hills. Dos mundos en la misma ciudad. Yo me quedo con el olor de la parrilla y el sonido de esos bafles de feria.  

Y nada, de allí a casa. Un café, una madalena de postre y a prepararme para el corto de mañana. 

Lo dicho, un buen día.

Friday, March 6, 2009

Cuentos desde Los Angeles

Aquí sigo, sí. Ando con el blogging un poco deslabazado, pero
p'alante. Tampoco sé muy bien cuanta gente más allá de los dedos de
media mano lee este blog así que supongo que tampoco habrá legiones de
lectores mordiéndose las uñas a la espera de mi próximo capítulo (los
que leeis esto, si dejais un comentarillo por lo menos para saber si
merece la pena seguir escribiendo, os lo agradecería. Puede ser
anónimo (pero sin insultos eh!).

Pues nada, el miércoles rodé un spot de Little Caesars Pizza, lo que
hace el tercer spot desde Octubre, creo. No está mal. Nos tuvimos que
vestir de reporteros años 50, con traje de franela, chaleco, sombreo
de ala ancha, en fin, tipo Humphrey Bogart. Yo estaba que no me
reconocía de majo. Me gusté mogollón. Pozí. Me tocaba hacer de locutor
de radio dando noticias urgentísimas delante de un magnífico micrófono
de época. Moló y encima practiqué mi habla hiper rápida. Por lo demás,
este domingo tengo un cortillo estudiantil muy majete. Voy de prota, y
es una historia muy bonita. Luego tengo varias otras cosas en el
candelero pero no digo más para no gafar. Si salen ya contaré (a mi
mismo igual porque no sé si lo leerá nadie. Joder, me río solo
pensando en esto).

Hablando de reporteros, estas dos semanas he cubierto tres partidos de
la NBA para Eurosport. Ha sido una experiencia bonita, aunque bastante
cansada también. He tenido la curiosidad de hablar con gente como
Kareem Abdul Jabbar, Phil Jackson, Steve Nash, Kobe Bryant, los
Gasoles, Ray Allen, Craig Sager (super reportero de la TNT, muy famoso
aquí), etc. En fin. Afortunadamente yo ya tenía experiencia con gente
famosa, incluso trabajando —o jugando—con ellos y lo tomo con bastante
normalidad, pero la verdad es que un poco impone. Sobre todo porque
entras en el vestuario y es como invadir su espacio, su intimidad, y
corta un poco. También, por supuesto, por su altura. Porque tratar de
hablar con Shaquille O'Neal es como hablar con la Muralla China: sabes
que está ahí porque ves una masa enorme ante ti y sobre ti, pero e
dolor de la tortículis por mirar para arriba dificulta bastante la
conversación. Y es complicado hablar con un ombligo. Veremos si
hacemos más. Ya os contaré.

Aquí la crisis también es de poner los pelos de punta. Es bastante
flipante. Pero hay que mantener el tono positivo. Respiramos, luego
podemos vivir.

Abrazaos desde LA.