Saturday, October 4, 2008
OTRA REFLEXIÓN SOBRE EL PRECIO DE LA HISTORIA
limbo en el que los eventos se fagocitan unos a otros dejando a su paso un reguero de
pura nada. Me refiero fundamentalmente a esos países destrozados
de Africa o Asia que todos tenemos en la mente, o que recordamos apenas
abrimos el periódico.
Pero nosotros que vivimos en la vertiginosa montaña rusa del mundo
industrializado, contamos la historia por guerras, dictaduras y crisis económicas. Aunque también dentro de estas categorías hay grados. Nuestros bisabuelos y abuelos hablaban de la Gran Guerra para referirse a la Primera Guerra Mundial. Para los que la vivieron,
aquello fue un evento que marcó sus vidas al rojo. Luego llegaría la
Segunda Guerra Mundial, que se habría llamado la Madre de todas las
Guerras si la CNN hubiese existido entonces (afortunadamente no
existía y tampoco me importaría nada que dejara de existir ahora).
Vietnam fue otra guerra que casi todos hemos conocido, aunque nos tocara en
la más tierna infancia, pero no llega a la categoría de las otras dos,
ni siquiera para los usamericanos. Por otro lado, a éstos las
dictaduras les suenan a algo lejano y sudamericano, aunque los más
cultos normalmente te pueden citar la de Franco, una de las tiranías
con más caché internacional del último siglo después de la de Hitler,
Stalin —y para algunos, la de Castro—). Pero para los españoles, el
Franquismo y la Guerra Civil son sin duda los eventos históricos más
profundos por los que ha pasado el país en el último siglo. La caída
del muro de Berlín y el colapso soviético son eventos que los alemanes
y los rusos los llevarán en la piel, aunque también marcaron la
conciencia histórica de todo el mundo —y la siguen marcando porque
vivimos a rebufo de procesos que se pusieron en marcha
entonces—. Y hablando de procesos, ningún proceso es más significativo
que la crisis económica que estamos viviendo, o a punto de vivir, si
hacemos caso a muchos analistas.
El mercado de la guerra en sentido conceptual (no hablo del "mercado de armas", sino de la
acción propia de la guerra), en vez de globalizarse se ha localizado:
por ejemplo, hoy en día nadie piensa en la posibilidad de una guerra
mundial y en su lugar tenemo guerras en minúscula diseminadas por todo
el planeta. Pero, por otro lado, las economías y finanzas sí se han
mundializado. Hasta hace 20 años se decía que cuando EEUU pillaba
catarro Europa estornudaba. Pues ahora se puede decir que cuando EEUU
tropieza y se cae, es Europa la que se parte los dientes en la caída.
Y lo mismo se puede decir del resto del mundo (aunque habrá algún país
que no sufra demasiado estos tropiezos, por ejemplo los ubicados en
la zona gluteal del globo, valga el símil antropomórfico).
Y en esas estamos, si nos creemos lo que nos dicen los financieros,
los medios y los líderes políticos. O se pone freno a la caída
iniciada en EEUU, o nos la pegamos todos (dicho de otro modo: o
ponen grasa en el sistema económico o éste se atasca y se cae de morros
de una manera no vista por nuestra generación). Cierto es que poca
gente realmente cree que se podría llegar a aquellos extremos de la
Gran Depresión, pero tampoco hay que caer tan profundamente para que
el sopapo reverbere desde los EEUU y nos deje a todos temblando. Lo
que está claro es que estamos viviendo un momento histórico, tanto por
los eventos como por sus posibles repercusiones. Cuenta el New York
Times que entre los días 15 y 18 de septiembre la economía del país
estuvo a punto de derrumbarse casi por completo por la absoluta falta
de confianza y el bloqueo total de los mercados financieros. El pánico
ocurrió entre bastidores, entre las grandes instituciones financieras,
y no trascendió a la calle, pero la situación debió ser crítica.
Ahora, después de la aprobación del plan de rescate las cosas parecen
haberse estabilizado; al menos hay una estrategia desde el Gobierno,
cosa que antes no existía y los operadores financieros, dejados a su
suerte por las salvajes políticas liberales de Bush, Cheney y cía, corrían
caóticamente de un lado a otro de la jaula como gallinas descabezadas.
Tanto si la crisis se agranda —esperemos que no— como si se le ponen
riendas, yo siento que estoy viviendo un momento histórico, desconocido en 70
años. No lo vemos, no lo notamos, no lo sentimos todavía. Pero ocurre.
De todos modos, sin ser catastrofistas hay que tirar de optimismo.
Hay consenso en que, después de aprobado el rescate, todos podemos
respirar más tranquilos. Se ha puesto la primera piedra de la solución
—o por lo menos no se ha quitado la piedra angular que sostiene el
edificio, que no es poco—. Todavía hay mucho camino que recorrer pero,
se hará con red en lugar de sobre el vacío. Lo que está claro es que
todo esto nos va a costar. Ojalá me equivoque radicalmente, pero
va a a costar dinero, va a tener un costo en confianza y en términos de
actitud; probablemente haya una reacción contra lo bursátil y lo
financiero, por no decir lo político —al loro con los movimientos de
extrema derecha y los populismos: ver Austria—. Nos va a costar, al menos a corto y
medio plazo. Todo tiene solución, y con tiempo y una caña volverán
tiempos más tranquilos y pujantes para todos. Hay que estar
tranquilos y pensar que es una tormenta en el viaje. Esperar una
singladura universal y permanentemente plácida es ilusorio. De momento
hay que plegar velas y soltar lastre. Nos toca pagar el precio de
vivir este momento sin paralelo en nuestra generación. El precio de vivir en medio de la historia.
Si la II Guerra Mundial fue la Madre de todas las Guerras, la Gran
Depresión fue la Madre de las Crisis Económicas. Confiemos en que el pasado se
quede ahí y no haya que añadir ningún ordinal a ese ominoso término
acuñado en los 1930. Personalmente, estoy convencido de que así va a
ser (a pesar de que hay gente que lo ha pintado mal). Una manera
de contribuir a que las cosas no se descaucen es que todos estemos
informados y responsabilizados para que ningún político ni banquero con jeta
nos la clave con palabras bonitas pero falsas. O al revés, con miedos
absurdos que nos acobarden para que ellos se beneficien. No es fácil
acertar y bastante tenemos con gestionar el día a día. Pero,
utilizando un término financiero, en última instancia el principal
accionista de nuestra vida somos cada uno de nosotros. Y a nosotros nos
corresponde el esfuerzo de informarnos, prepararnos y actuar con toda
la responsabilidad que podamos o sepamos. No es fácil. Pero como dice el dicho: nadie dijo que lo sería.
Sunday, September 28, 2008
FOTOX
Hoy tengo ganas de mostrar mi mejor careto, que un poco de publicidad nunca viene mal.
Antes de salir a escena. Dark Side of the Moon.
Atardecer en la azotea de mi casa.Thursday, September 25, 2008
MÁS REFLEXIÓN SOBRE MERCADOS, POLÍTICA ETC.
periodo glacial en la Guerra Fría a un calentamiento cuasi amoroso
entre USA y URSS. De estar al borde de otra "crisis de los misiles"
por el despligue balístico en Alemania del Oeste y la respuesta
soviética en Polonia a, de repente, una entente cordial que me dejó
perplejo. Me acuerdo de estar en la estación de Zumárraga esperando al
tren y leyendo El País y pensando esto mismo. ¿Pero hace dos días no
estábamos casi a punto de darnos de ostias nuclerares y ahora nos
dicen que las relaciones están mejorando? Y no había pasado nada
perceptible para que así fuera. Era como el libro 1984 de George
Orwell (curiosamente, las fechas a las que me refiero eran
aproximadamante esas, 1984-1986 creo). Ahí fue cuando empecé a darme
cuenta —aunque la certeza, más o menos, no la he tenido hasta más
tarde, de cómo nos manipulan, más o menos difusamente, desde las alturas. Y no me estoy
refiriendo a Dios. Recuerdo una miniserie en los 1970, Capitanes y
Reyes, donde al final se mostraba a un pequeño club secreto de
personas reunidas para tomar decisiones que iban a afectar al mundo.
Creo que entonces hablaban de crear una guerra entre USA y España (era
finales del siglo XIX). No es un concepto nuevo este de las élite
secretas que manipulan eventos. El financiero George Soros está
considerado como alguíen que hace dos décadas (no me acuerdo la fecha
concreta, podría ser más tarde) casi lleva a la ruina a Gran Bretaña
por apostar él solo contra la Libra esterlina y dejar al país,
mediante movimientos especulativos, temblando.
Pasó lo mismo poco antes del 11-S (y no me refiero a la teoría de la
conspiración sobre sus autores, que es muy interesante y da casi
terror creérsela). No quiero entrar ahí ahora. Me refiero
sobre todo a que la economí USA vivía el boom de las puntocom. Había
señales de cansancio económico y estaba claro que había una burbuja.
Pero lo que me llamó la atención de una manera clara fue cómo durante
el interim de la elección-designación del presidente USA después del
carnaval bananero de las papeletes de Florida (hubo un mes en el que
no había ganador y el Tribunal Supremo se arrogó la decisión), cada
uno de los candidatos empezó a hablar como si fuera ya presidente.
Pero Bush y sus esbirros (Cheney) se encargaron de repetir y repetir
que la economía estaba mal, muy mal, metiendo miedo a la gente hasta
que al final todo el mundo se lo creyó. Nunca he visto a un presidente (y mucho menos a uno que está en la antepuerta de serlo. Era como si estuvieran diciendo al país: "A lo mejor Al Gore ha obtenido más votos —que los tuvo— pero yo soy el adecuado para sacar al país del lodazal en el que YO os digo que nos vamos a meter". Lo que no decía era que el fondo privado de inversión en el que participa su familia, junto con los reales saudíes, hacía ya más de un año que había empezado a desinvertir en las puntocom) salir a la palestra ANTES de una crisis y decir que el país está en crisis. En la vida. Hasta entonces. Se podrá pensar que el hombre sabía lo que se avecinaba y estaba siendo buen servidor público al decirlo. Pero vistos los movimientos financieros y políticos de la época (intervención inconstitucional del Tribunal Supremo, descalabro bursátil posterior, 11-S y política del miedo) sonaba más a eso, a una estrategia prefijada de atemorizar—para desde el poder hacer lo que beneficiaba a sus colegas oligarcas—que a una de informar y de dar confianza al país.
El caso es que ahora nos asustan con otra Depresión. Quizás sea verdad,
pero al final, esto huele a lo de siempre. Un puñado de élites
plutocráticas se han forrado durante años a costa de expoliar los
mercados y contaminarlos con dinero radiactivo. Y ahora se lavarán las
manos y se irán a casa con millones de dólares en compensación por los
"servicios" prestados (y nunca mejor dicho lo de prestados) y el común
de los mortales, contribuyentes, ahorradores, pequeños inversores etc.
se quedan a limpiar los restos de la francachela y a pagar por los
destrozos causados. Otro legado más del "Final de la Historia"
predicho por el tal Fukuyama, es decir, de la historia entre el modelo
soviet y el modelo Washing. Nos quedamos con éste y se nos están
derritiendo las túnicas de oro chapado con que nos vistieron el
santurrón que nos endilgaron.
Un monumental fraude a escala mundial.
Monday, September 22, 2008
CRISIS FINANCIERA
acojonada pensando en lo que ha podido (y todavía puede) pasar.
Más de 20 años de desregulación, libre mercado a tutiplén, el
triunfo del capitalismo salvaje y avaricia a todos los niveles, incluyendo los
consumidores, o sea la gente de la calle, ha empezado a pasar factura.
Cualquiera que hubiera leido un poco de historia financiera sabía que
esto no podía seguir. Supuestamente hemos avanzado mucho como
sociedad, pero tanto como para erradicar las leyes más fundamentales
de la psicología y la economía, por no decir de la física, no. Es
decir, todo lo que sube, baja. Lo que se infla, llega un momento que
revienta. Y cuando la gente ve las barbas del vecino pelar, pone las
suyas a remojar. De cajón de madera. Pero las gafas de idem que nos
ponemos cuando las cosas parecen ir bien, pues eso, nos impiden ver.
periodista corrupto. Y mucha gente adormecida y autoconvencida de que
los millones poco más o menos que se regalan.
Una pasada. Hoy me he enterado de que hasta las propias financieras
hipotecarias falsificaban los documentos de los potenciales clientes
para poder darles MÁS dinero de préstamo e inflar sus carteras de
activos y, por supuesto, sus comisiones. Me lo ha dicho uno que
trabajó en la más importante y primera que se fue al carajo, Country
Wide. Escalofriante. A gente a la que apenas le llegaba para comprarse una
roulotte, les daban pasta para comprarse una mansión. Y ahora no pueden pagar ni por el forro. (Y con esas hipotecas han hecho paquetes, los han titulizado, les han puesto un lazo y los han vendido como si fuera la ostia, cuando son incobrables. Y el que las haya comprado, que se busque la vida (muy mal, claro: un marrón incobrable en gran parte). Rapiña
espeluznante.
No sé lo que va a pasar. Por lo menos el Gobierno se ha puesto manos a
la obra para limpiar todos esos activos tóxicos. La cuestión que tengo
es qué pasa en España. ¿Están los bancos tan bien comparados con los
bancos USA como nos quieren hacer creer? Tengo mis dudas. Ojalá me
equivoque.
Sunday, September 14, 2008
PRIMER ANUNCIO
profesionalmente en Los Angeles. Es un anuncio de Sony Ericcson para
difusión en Colombia, Perú y Ecuador. Ha estdo divertido y, la verdad,
que ha resultado muy fácil. Cansado, eso si. Un montón de horas
prácticamente de pie y repitiendo lo mismo. Pero el dire y los
productores se han quedado contentos y me han felicitado, o sea que
bien.Buena semana ésta; hace siete días, estreno del corto y hoy el rodaje
Nota peliculera. Recomiendo la película Crash para quienes no la hayais
visto; ganó el oscar en 2005 y no la había visto, pero es excelente.
Zaindu eta ondo ibili!
Sunday, September 7, 2008
ESTRENO
puede decir que fue mi primer estreno en Los Angeles, y fue
ilusionante. El corto estaba producido por la Escuela de Cine de Nueva
York, rama LA, y se estrenó junto con otros cortos elaborados por los
estudiantes como trabajo de fin de proyecto. El nivel medio fue muy
alto, y algunos fueron excelentes. Creo sinceramente que el mío estuvo
entre los mejores y mi trabajo me ha dejado muy contento. Estoy muy
contento porque me veo muy bien. Y con lo autocrítico y autoexigente
que soy yo, decir eso es mucho. El corto en sí es bueno, con cosas de
mucha calidad (la música es excelente) y, en general, es u proyecto
muy sólido. No diría que es brillante pero sí muy bueno. O sea, que me
sentí actor, y me ha ayudado a seguir palante. Con lo que cuesta
mantener la fuerza y la confianza en uno mismo en esta industria
cuando no se trabaja (o sea, el 95% del tiempo), este tipo de cosas
son las que te dan vidilla.