Saturday, March 15, 2008

SPARK OF REASON

Spinoza, el interfecto, en sus buenos tiempos. 


Es el título de una obra de teatro que voy a "leer" el mes que viene (El destello de la razón). Se puede decir que es mi primer trabajo "profesional" en Los Angeles. Hice el casting el otro día con una directora de casting conocida y ante el autor de la obra, y me seleccionaron para un papel bonito. Es una obra sobre el filósofo Baruch Spinoza y los judios en Holanda en el siglo 17. Hablo de leer la obra porque, de momento, no es una representación en toda regla. Son tres eventos en que los actores representamos el texto de una manera leida delante de grupos de inversores con la idea de que haya alguno/os a los que les guste y decidan invertir en la producción. Si el proyecto va adelante, lógicamente tenemos buenas probabilidades, aunque no la garantía, de que los actores seremos los mismos.
La verdad es que es un puntazo porque el autor 
(Michael Halperin) es un tío con mucha experiencia y bastante reconocido por aquí. Además, al haber sido seleccionado, la directora de casting seguro que me tendrá en cuenta para otras cosas, porque según me dijo, le gustó mucho mi trabajo y eso se puede reflejar en futuras oportunidades. Además es un papel bonito que me puede ayudar mucho a disfrutar. Contento. La representación es en Santa Mónica, cerca de Venice Beach. Me va a tocar darme algunas palizas en autobús (si no me compro carro antes), pero está bien. Carretera y manta.



Thursday, March 13, 2008

VA DE PERROS

Bob y su pelota después de la última sesión de Can-y-Ball.

Bob es el nombre del perro de mi roomate o, lo que es lo mismo, mi compañero de piso (que, por cierto, se llama Robert). Bob es un Labrador, pero inglés, o sea que es claro, no negro azabache como otros Labradores (presuntamente ajenos a las islas Británicas).  Bob lleva un babero rojo que parece de San Fermin, donde se lee "No me hagan pedigüeñar", en una traducción libérrima que hago yo del texto en inglés. Bob es un perro simpático, noble, sencillo, cariñoso, honesto, trabajador... Bob apenas ladra, salvo cuando viene el hombre del cable a la puerta. Entonces se pone a aullar y suena como si le fuera a desgajar al hombre el muslamen de un bocado. Pero en realidad es un santo. Y menos mal, porque con la dentadura que gasta el bicho, como te suelte un muerdo, vamos, las fauces de Tiburón se quedan en las del abuelo de la castaña. Esto lo sé por experiencia, porque una de las cosas que le gusta hacer a Bob es jugar a la pelotita. Generalmente cuando su amo no está en casa le digo que me traiga el balón y echamos unas carreritas por la sala—bueno, las carreras las echa él porque yo me limito a darle patadas a la bola en múltiples direcciones y él se dedica a jadear y a correr tras ella como si de una ardilla californiana se tratara (la pelota, claro). El caso es que de vez en cuando le lanzo unos toques elevados que le obligan a saltar (le encanta, no es nada cruel, por si hay algún/a estrecho/a en la audiencia) y a cazar al pájaro al vuelo. ¡Madre mía que bocados le mete al aire! Si pilla la bola, bien, pero como no la coja, el ruido que hace la mandíbula al cerrarse y al chocar diente con diente es estremecedor. ¡CLAC! ¡CLAC! ¡CLAC! Es como una claqueta de cine, de esas con las que se marcan las tomas de cada secuencia, multiplicado por diez. Menos mal que es un perro dócil y bonachón, que si no iba a vivir aquí Rita la cantatriz. Lo mejor es que es muy listo. Le digo que coja la bola, se va a donde está tirada, y me la trae a los pies. Cuando le veo jadear que ya no puede, le digo que se la lleve, que ya hemos acabado, me da las gracias y se la lleva. Una maravilla de can. Obediente. Comprensivo. Feliz.
Ahora sólo falta que deje de sacudirse la pelambre encima de mi plato cuando estoy cenando. 
Si consigo eso, fetén de la muerte.


 

MANUEL MICHELTORENA

Manolo Micheltorena, Kaliforniako Gobernadore ohia (1842-1845).


Ese es el nombre del Gobernador de California, bajo mandato mexicano, desde 1842 a 1845, cuando lo echaron. Le sucedió el famoso Pío Pico. Famoso últimamente, digo, porque el Staples Center, donde juegan Los Angeles Lagueadores y Los Angeles Recortantes está en la parada de Pico del Metro. Lo que se aprende en el Metro, dicho sea de pasada. Porque lo del Micheltorena lo descubrí leyendo los grabados con la historia de California que están dibujados en las columnas de la estación de Universal City. En plan jeroglífico egipcio, pero legible, evidentemente, se narra la historia california en el siglo 19 durante la colonia española, la posterior dominación mexicana y la ocupación ulterior estadounidense. Pues así. Michelto debía tener origen navarro, como su apellido indica. Y el otro día vi una calle Etcheandia. Interesante. A ver si leo otras cosas curiosas que pueda compartir. Gero arte.














Los grabados de la estación de Universal City.

ME HE HECHO METODISTA

La cara que se me quedó cuando vi la sotana y el escapulario antes de salir a escena.

O eso parece. Bueno, casi. Lo que pasa es que me enteré de que había un coro que estaba buscando gente y como llevaba el gusanillo del canto después de mi experiencia en Goiargi, me acerqué por allí. Total, que era el coro de una iglesia metodista, que es una rama del protestantismo, o sea que pasan del Papa. El coro es muy pequeño, unas ocho personas, y necesitaban desesperadamente sangre nueva, sobre todo joven (sí, yo soy joven: mi único compañero entre los bajos tiene, si mis cálculos no me fallan, 84 años, aunque se conserva fenomenal y mantiene una buena voz). Y en el lado femenino la media debe andar por los 65 o así. Menos mal que la directora es joven y tiene marchilla, y uno de los tenores es también actor y bastante cachondo, porque si no...). El caso es que yo me presenté a cantar y resulta que ellos cantan...en misa. Eso es. Todos los domingos a las 10: 30 de la mañanita (9:30 ensayo, y también los jueves a las 19:30), a cantar en la misa, que afortunadamente no tiene nada que ver con muchas de las misas católicas a los que estamos acostumbrados. Estas por lo menos tienen un poco de vidilla y la gente participa, cuenta cosas, se presenta, en fin, es bastante más participativa. Lógicamente no me he convertido a nada; yo canto y punto, pero se me hace raro. Ah, y lo mejor es que nos ponemos una sotana como esas de las películas, de color bermellón y un escapulario. Atómico. Sólo nos queda empezar a bailar en plan Gospel, aunque todo se andará. Y después de la misa, comida en el refectorio de la iglesia (aquí las iglesias tienen salas de reuniones, cocinas, escuelas, etc. Instalaciones integrales). Gente de la parroquia contribuye y trae ensalada, jamón, queso, papas fritas, dulces, café, etc. La gente es, desde luego, abierta y amable. (Ah, y el párroco es una párroca, y encima coreana (¡toma Corea!). Sí, sí. En serio. Es una mujer coreana que ejerce de párroca. ¡Ay si Benedicto 16 asomara el morro por Toluca Lake (que así se llama el barrio, al norte de Los Angeles, a tiro de piedra de los estudios Universal)! En fin, es algo curioso que, por ahora, lo llevo bien, aunque no sé si seguiré mucho tiempo porque todos los domingos...se puede hacer pesado. Veremos. Por lo menos los metodistas están entre los progresistas del protestantismo (antiguerra, rezar por los que tiene SIDA y tal) porque hay otras denominaciones que tienen tela. Aunque probablemente yo no pasaría por ese aro, digo yo. Pero nunca se sabe, porque la vida es tan misteriosa...

Beno, laster arte.

Saturday, March 8, 2008

UN VASCO EN COREA DEL SUR

Bueno, no es que ahora esté ahí, pero a lo mejor estaré. Ya hace unos años tuve la suerte y las ganas de poder asistir al Mundial de Fútbol de Corea-Japón como corresponsal. Me lo pasé pipa, viendo fútbol de élite desde primera línea (el Eslovenia-España lo disfruté como fotógrafo justo detrás de una portería, y saqué unas fotos muy guapas de Raúl metiendo un gol y de De Pedro corriendo la banda). 

El caso es que tengo un buen rollo con Corea. Hace un par de años recorrí la alfolmbra roja del Zinemaldia de Donostia junto con un director de cine y productor coreanos que estrenaban película. Me había hecho amigo del director un par de días antes y luego me invitó a ir con él a la presentación oficial. Lo malo fue que, después de sentarme en el palco y tener que salirme de los focos para que el público les aplaudiera a ellos (¿quién demonios es ése? pensaría más de uno),  sufrí lo indecible para no dormirme (no lo logré) durante la película, que era soporífera. 

En fin, siguiendo con mi saga coreana, resulta que esta semana he hecho un casting para una cadena de televisión coreana. ¿Por qué quieren a alguien occidental que hable inglés? Ni idea. Lo que sí sé es que desempolvé mi arsenal de palabras coreanas y una canción que aprendí allá y me las pulí en el casting. Estoy seguro que sería de los muy pocos que se presentó cantando en coreano. El que estaba grabandao se rió bastante y le gustó —de eso se trataba—así que hay esperanzas. Quién sabe, igual tengo que volver a emigrar, esta vez de Los Angeles a Seoul, lo que tampoco me importaría durante un tiempo y volver a tener la ocasión de comerme un buen plato de pulpo hervido y descuartizado delante tuyo, de perro en su salsa o de lombrices asadas. En serio.

Nah.

Pero el pescado y el arroz socarrat que hacen allí sí me encantó. Esto sí va en serio. Y la gente, que era super encantadora.

Bueno, hasta otra. Hay más cosillas que contar, pero hay que dejar sitio para la digestión.




Friday, February 29, 2008

LA MARCA DE HOLLYWOOD

Todos conocemos la señal de Hollywood, en las colinas. Muchos quieren subir hasta allí cuando vienen a LA, pero no se puede. Está en medio de una zona protegida y no se permite el acceso, especialmente después de que hubiera gente que se subiese a una de las letras para tirarse y suicidarse. Cuando se construyó, en 1929, la señal tenía 4,000 bombillas y no se llamaba Hollywood, sino Hollywoodland. Para 1939 todas las bombillas habían sido robadas (igual que en el tunel del bidegorri de Zumarraga a Azkoitia). En 1949 la Cámara de Comercio de Hollywood asumió la responsabilidad de su cuidado y se cargó el "land" de Hollywood. En la foto, la señal vista desde mi humilde txoza.