Passuth titulado "El Dios de la lluvia llora sobre México". Trata
sobre la conquista española del imperio Azteca. Lo leí varias veces
cuando era niño y preadolescente y me cautivó. Es allí donde aprendí
algunas de las estupideces que hacen los pueblos conquistadores cuando
invaden otros lugares: por ejemplo, antes de entrar en batalla la
tropa de Cortés contra los nativos, para dar legalidad a la masacre
que se iba a propiciar (no porque los españoles fueran más violentos o
crueles, sino simplemente porque tenían mejores espadas y lanzas
(hierro), tenían armas de fuego y caballos. (Hay otro libro excelente
que se titula "Pistolas, gérmenes y acero" donde básicamente se
explica la historia de las conquistas y dominaciones de unos pueblos
sobre otros en función de la posesión y uso de avances técnicos como
el acero y la pólvora, además de los estragos producidos por las
bacterias). Pues bien, antes de batallar, Cortés enviaba a un notario
(¡que notable institución española, esta del notariado!) al frente a
que les leyese a los aztecas, toltecas, ixmecas, etc. que estaban bajo
dominio del rey de España y que depusieran su actitud belicosa. Les
instaba a dejarse conquistar, básicamente. Y lo hacía en latín. Tócate
los.
El libro tiene muchas otras cosas hermosas que me encandilaron, como
la historia de amor entre Cortés y Malinalli o Malinche, la intérprete-
amante. No sé hasta que punto lo que cuenta está documentado
fehacientemente (¡toma notario!) y hasta qué punto llega la
imaginación creativa de Passuth. Pero me gustó.
No es que esto tenga nada que ver con Los Ángeles en este día 13 de
febrero del año 2009, a las 2:55 de la tarde, hora local, y en pleno
uso de mis facultades mentales. Salvo el relativamente peculiar hecho
de que esté lloviendo a mares. Y cuando he mirado por la ventana del
balcón a mi pobre limonero deshojado en su batalla contra el agua, me
ha venido a la cabeza el querido tomo de mi niñez.
Doy fe.
Los Angeles, 13 de febrero de 2009.
14:58. Hora local.
Firmado,
El supraescrito.





