una cancha cubierta con parqué y unas canastas al aire libre. Hay
también mesas donde los fines de semana acuden familias, la mayoría
latinas, a pasar el día. Es un parqué muy "popular".
No me queda cerca de casa y voy ne mi superbici de $8; tengo que bajar
por Santa Monica, casi hasta Melrose y luego girar a la izquierda por
Marathon y subir una pendiente de un 13% de desnivel. Normalmente hay
chavales filipinos y latinos jugando. El nivel no es demasiado alto,
afortunadamente para mi, pero sí lo suficiente para echar unos
partidos disputados y bastante decentes de calida. A pesar del
pinchazo en la espalda y el tirón que arrastro en el gemelo hoy he
vuelto a sentir sensaciones como las que tenía en Brooklyn, metiendo
mis tiritos "catch and shoot" desde la esquina, reboteando y
batiéndome el cobre. Lo mejor es que he empezado esta rutina de basket
casi todos los días, y me noto mucho mejor física y moralmente. Vamos
bien.
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