De la isla. Acojonante. Hay algo de surrealista en el hecho de estar
escuchando a Camarón al atardecer, mirando por la ventana al callejón
trasero de mi nuevo apartamento mientras el sol naranja baña la pared
del edificio de enfrente, una casa sacadad de las favelas del México
DF. Mientras que Nelson Rockefeller desmontaba castillos en Europa y
se los traía a Nueya York piedra a piedra (Los Cloisters, un lugar
increíble) en Los Ángeles parece que se traen las chabolas hacinadas
de las zonas pobres de Centroamérica. Y yo en el medio. Escuchando a
Camarón. Pues eso, surrealista.
Friday, July 10, 2009
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