Juan y la víspera. Las hogueras, el fuego siempre me cautivan. Es
tambien el olor a verano, la puerta de los atardeceres alargados, de
pendiente con poca inclinación, que se llegan hasta la madrugada,
mirar las estrellas desde el balcón, oír los grillos al pasear,
bocadillo de pan y chocolate y tamborrada pronto.
Día especial. Noche especial. Es también la noche del solsticio de
verano (día arriba, día abajo, que tampoco soy astrónomo), y siempre
ha sido momento de hacer recuento, de hablar con el universo, dejar
marchar y dar la bienvenida. Hoguerilla en el patio, botella de Veuve
de Cliquot, pan con abundante miga blanda, queso cremoso, aceitunas,
humus, galletitas, un par de vasos, un amigo, conversación...Prendemos
el fuego, lanzamos la hoja con nuestros deseos, brindamos, bebemos.
Bonita noche. No la cambio por casi nada.
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