pasado viernes. ¡Menuda experiencia! Un desbarajuste total. Zelako
mobida. Si no fuera políticamene incorrecto diría que aquello parecía
una merienda de negros. Todo el mundo mandaba menos quien tiene que
mandar, que es el director. Ya me dio mala espina cuando me hicieron
ir el miércoles para "una prueba de vestuario y hablar con el
director". Esto está en cascristo de la frontera de mi casa. Y en
mitad de mi búsqueda de piso, trabajos pendientes...hice un hueco y
fui para allá. Un esfuerzo porque pagaban poquísimo encima, pero todo
sea por la profesionalidad. Total, que llego allí, nadie me espera, me
hago notar y al final me llevan donde el director, un chaval venezola,
majo, que me dice que todo está bien, que venga el viernes a rodar. Me
dice que me traiga un par de trajes. (¿No iba yo a que me hicieran un
prueba de vestuario?). Le digo que no tengo (que se busquen la vida,
pienso). Estamos hablando de una cadena de televisión que es muy vista
aquí, que ganan pasta por publicidad y tiene unas instalaciones
importantes. Cuatro duros, me hacen ir para nada y encima quieren que
ponga yo el vestuario. No comment.
Ya me fui escocido por el tiempo pérdido. El viernes, como un clavo,
estoy allí a las 9 de la mañana, la hora asignada. Empieza a llegar
gente, nos sientan en un sofá: un chaval mexicano que tiene un papel
pequeño, una chica latina, muy guapa, que tiene otro papel, una
jovencita rubia mexicana-rusa que no abre la boca y no mira a nadie a
los ojos. Nos maquillan ligeramente mientras llegan los miembros del
equipo. Mientras no hacemos nada más que esperar, reirnos un poco con
la latina (Denisse) y el chaval mexicano, Jorge. En un momento me
llevan a elegir el vestuario. Después de caminar por unas catacumbas
de camerinos, estudios y nosequés, entramos en la habitación de
vesturario: cerrada con llave, sin ventanas, abarrotada de trajes y
ropa. Dentro hay una chica morena planchando. Debe ser la encargada.
Supongo que no trabajará las 8 horas en aquella madriguera-zulo. No
tiene trajes. Solución, usar los de uno de los presentadores de la
cadena. Dicho y hecho. Me elijo yo mismo dos trajes, tres camisas y
tres corbatas. Esa fue mi prueba de vestuario. Estaba de punta en
blanco. Como para ir a cenar con Schwartzenneger.
Subimos arriba, coloco la ropa en una de las sillas y al poco aparece
una piba con unas gafas de sol de supermosca, de esas que parecen de
esquiar, y más silicona que Ana Obregón. Yo entonces no lo sabía pero
acababa de entrar Telenovelatrix. Aquí me encuentro en un conflicto
porque, por un lado somos compañeros de profesión y no me gusta
criticar a mis colegas porque sé lo duro e injusto que puede ser esto.
Por otro lado, su comportamiento era tan alucinante que, como
observador —y como profesional, no me cabe duda— merece algún
comentario. Lo que más me llamó la atención fue la total libertad y
desenfado con la que se movía durante el rodaje: paquí, pallá, movíl
arriba, móvil abajo...tacones pom, pom. Ella cortaba las escenas, se
ponía a hablar por el móvil. Paraba, se iba, venía...Y todos poco más
o menos esperándole a ella. Miraba a la cámara, cortaba las escenas,
quería hacer la misma escena dos veces porque eran parecidas y se
había estudiado una pero no la otra; no se trajo —ni tenían, pero ella
es fija en la serie por lo que eso ya lo debía saber— ropa para sus
escenas...Decía a los otros actores qué tenían que hacer, hablaba por
el movil mientras rodaba SU escena. En fin, algo espectacular.
ESPECTACULAR de presenciar. He oido historias de divas pero claro,
aunque no esté bien el divismo, la gente de lo que lo he oido por lo
menos eran estrellas. Pero esta mujer no es ninguna estrella, ni mucho
menos. Y luego, lo que me alucinaba era que nadie le decía nada. Todo
el mundo mirando. El dire le echó un medio rapapolvo por el tema de la
ropa y del guión pero el tipo es un buenazo y tampoco se puso más
serio. Hasta cierto punto es normal porque él es un mandado y ella es
una de las fijas. En fin.
Esto como observación psico-sociológica. Desde el punto de vista
meramente actoral me lo pasé de cine. Tenía el papel de un abogado
repelente que se cepilla a sus clientas a cambio de sus servicios de
abogado. No hay escenas de cama, no, pillines. Pero son todas escenas
en las que hago de malo malón. Me lo pasé de cine, sobre todo a medida
que avanzábamos y me iba soltando. Muy divertido. Claro, es una
parodia de todo, no es un personaje sutil. La única emoción o
sentimiento que tenía era el de la lascivia sexual. La bondad, maldad,
tristeza, alegría, empatía, odio, etc. todo eso no existen en mi
personaje. Sólo un sentimiento. Sexo aprovechado. Ha, ha. Pero es lo
que es, todos lo aceptamos así y nos divertimos. Y el dire me felicitó
efusivamente al final. Y yo me quedé a gusto. En general, bonita
experiencia por todo por lo divertido y por lo menos divertido. Buen
día. Y como no me mataron, a lo mejor, aunque lo dudo, mi personaje,
Alberto P. vuelve...
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