Llega Jalogüín o Halloween como dicen aquí. Hoy voy a un fiestorro de
disfraces que dicen que es espectacular. Según parece va a ir la Gwen Stefani, que me suena a cantante o algo. Unos amigos me han prestado
un traje de Pirata. He estado buscando un loro pero no he encontrado
ninguno libre, estaban todos comprometidos. He hablado con Linus, el
loro de Carl, el portero del edificio, pero me ha comentado que no
puede ir conmigo porque ya está comprometido con la novia de Carl,
Kate, que se va a otra fiesta vestida de Cleopatra, creo.Así que nada, no hay loro. Parche creo que sí y perilla también. Mefalta un poco de sombra de ojos para ir de Jony Dep. Espada tengo,botas y sombrero de plumas también. Barco no, pero de todos modos nocreo que cupiera en la casa. Diré que me lo han hundido o que lo he vendido. (Haré comouna vez que salí en la tamborrada infantil de Zumarraga, con 10 años.Teníamos que ir dos chavales de boxeadores metidos en un ring —el ring, como nopodía ser menos, lo llevaban sujetando de las cuatro esquinas cuatro niñas vestidas de casheritas—. El caso es que mi contrincante, de cuyo nombre me acuerdo perfectamente, me dejó colgado y no apareció (creo que alegó dolor de tripas. Yo creo que, en realidad, tuvo un ataque de vergüenza mortal). Total, que me pasé toda la tamborrada yo solo levantado el brazo. Al verme pasar solo, todo el mundo se descojonaba —había que verme potolito, con pantalón corto y camiseta interior de tirantes, feliz y radiante, levantando el puño (tengo fotos)— y me decían: "¿Dónde está el otro?" Y yo les respondía exultante: "¡Le he noqueau. Está en el hospital!". Bueno pues hoy haré lo mismo si me preguntan por el loro o por el barco. "¡Me lo he comido frito!". O "¡Lo he vendido al banco!", dependiendo de la pregunta.
Saturday, October 25, 2008
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