imaginación y todo el exotismo que pueda envolver la percepción de
quien está aquí en el mundo actoral, lo cierto es que nos toca bregar
como todo dios con los pormenores más básicos de la existencia de
cualquier individuo perteneciente a nuestro segmento geográfico-
político (hablo como el gorila de "Ismael", je, je). Es decir que hay
que acarrer bolsas de compra (ayer me pegué una paliza con un mogollón
de bolsas desde el super hasta la casa; limpiar el apartamento (esto
lo haré mañana, siempre mañana), y hacer la colada. Esto es lo que me
ha tocado en esta noche de sábado. En el edificio hay dos salas de
lavandería con un un montón de lavadoras y secadoras. La lavadora
cuesta $1,25 (5 monedas de 25 centavos) y la secadora sólo $1. Lo
bueno que tiene este sitio es que mientras hacia la lavadora me he ido
al jacuzzi que está al lado. Alguna ventaja tenemos que tener los que
vivimos en LA.
Y acabo de llegar ahora después de hacer la secadora, con la ropa
caliente, caliente. Me encanta. Son las 00:02 y cansado. Pronto al
sobre.
PS: (Creo que hoy he jugado mi último partido de fútbol por una
temporada con la mara salvadoreña. Entre me ha dado un tirón en el
muslo y que el nivel de seriedad con el que funciona el equipo es
francamente mejorable —no vendría mal que la gente llegara a la hora de empezar la primera parte, no la segunda— creo que me voy a dar de baja).
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