
Madre nuestra que estás en los cielos, santificada sea tu cara, así en la tierra como en el infierno...Bla, bla, bla. Bla, bla, bla. Gran Hermano (Orwell, el ojo). El OjO. Hoy bien, mañana mal. La lluvia no moja. El sol no calienta. O si. O no. Lo que tú digas, cariño. Según cómo lo digas. En qué lengua lo digas. En qué bandera te envuelvas. O te desenvuelvas. ¡Viva la verborrea! ¿Silencio? ¿Para qué? ¿Pensamiento propio? No, que me canso. Pongamos la tele, madre nuestra que estás en los cielos, o en el cable, o en el satélite, o en Internet, o... Plof!
1 comment:
Dabuten treinta y cinco.
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