En fin, nada especialmente oscuro pero sí con un regustillo tétrico e inquietante, especialmente después de ver ese vídeo de Cruise—y una manifa de gente en contra de los Cienciólogos el otro día en Hollywood por, supuestamente, haber dejado morir a una de sus correligionarias (un caso medianemente célebre por aquí, el de Lisa McPherson). Con ese background llevaba las antenas chispeando como la torre de la RKO y decidí no comprometer mi integridad para aparecer en un cosa que no me convencía y que, además, no sé muy bien en qué contexto se va a utilizar. Una pena porque estaba seguro de que el papel iba para mi. Otra vez será—y con mejor guión.
Thursday, February 14, 2008
IGLESIA DE LA CIENCIOLOGIA
Antes o temprano tenía que pasar. Viviendo en Los Angeles, y siendo actor, te toparás con los seguidores de Hubbard y de sus profetas. A mi me ocurrió ayer. Tenía un casting y me acerqué a la dirección que tenía. Sabía que era en el Centro de la Cienciología porque hice una búsqueda de la empresa de casting, pero decdí ir para ver qué pasaba. Lo curioso es que el día anterior vi un vídeo de Tom Cruise en el que predicaba su visión dentro de esa iglesia (me produjo perplejidad y cierto rechazo, por no decir otras cosas). El Centro ocupa un bloque residencial a cinco minutos andando de donde vivo. Es bastante elegante, majestuoso en algunos aspectos, con edificios antiguos, y rodeado de árboles. El entorno, desde luego, es muy agradable. La primera sorpresa —aunque bastante relativa— es que hay un retén de seguridad a la puerta y que hay que identificarse y toman tu nombre. Lo de la identificación es bastante normal en muchos edificios emblemáticos en NY, así que tampoco es de extrañar que también lo hagan aquí. Quizás lo más curioso es que al entrar en el complejo te das cuenta de que hay un café tipo francés, un hotel, un auditorio (había un grupo de hip-hop ensayando). Tras pasar por algún vericueto entre flores y edificios nobles entro en una especie de recibidor de hotel de lujo clásico, tipo Hotel Londres, por ejemplo). En la sala adyancente hay un hombre escribiendo en un ordenador portatil sobre sus rodillas. Al llegar a recepción hay dos chicas vestidas con uniforme de azafatas, una con sonrisa amable y la otra (la que me atiende) con una pinta entre tan aburrida y desinteresada que, desde luego, levantarte el espíritu no hace. Firmo el registro del casting, cosa estándar en todos los castings, y luego me pide que firme un papel en el que reconozco que el spot a firmar es para uso religioso de la iglesia de la Cienciología y tal. Es un espot contra los fármacos empleados en psiquiatría, o mejor dicho contra los psiquiatras. Yo no tengo un especial aprecio por el mundo de la psiquiatría pero el guión era bastante "cultista" (claro, era para hacer un vídeo religioso!) y me eché para atrás. O sea que me cogí el maletín y mi traje (estaba impecable yo, mecachis!) y me fui. No me dijeron nada. Les deseé un buen día y me vine por donde entré. El tipo del ordenador portátil me sonrío al irme, no sé si para darme la enhorabuena por mi decisión o porque pensaba que yo era uno de los suyos que iba a las misiones.
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