Sunday, September 7, 2008
ESTRENO
puede decir que fue mi primer estreno en Los Angeles, y fue
ilusionante. El corto estaba producido por la Escuela de Cine de Nueva
York, rama LA, y se estrenó junto con otros cortos elaborados por los
estudiantes como trabajo de fin de proyecto. El nivel medio fue muy
alto, y algunos fueron excelentes. Creo sinceramente que el mío estuvo
entre los mejores y mi trabajo me ha dejado muy contento. Estoy muy
contento porque me veo muy bien. Y con lo autocrítico y autoexigente
que soy yo, decir eso es mucho. El corto en sí es bueno, con cosas de
mucha calidad (la música es excelente) y, en general, es u proyecto
muy sólido. No diría que es brillante pero sí muy bueno. O sea, que me
sentí actor, y me ha ayudado a seguir palante. Con lo que cuesta
mantener la fuerza y la confianza en uno mismo en esta industria
cuando no se trabaja (o sea, el 95% del tiempo), este tipo de cosas
son las que te dan vidilla.
Wednesday, September 3, 2008
BUSCANDO PISO
en el meollo es francamente divertido. Realmente nunca sabe uno dónde
puede encontrar experiencias catárticas, esas que te transforman y te
hacen ver la vida de forma absolutamente distinta. (Hay que tener
cuidado también con esto de las catarsis, no sea que le hagan a uno
ver la vida completamente diferente, pero a peor; de estas cosas nunca
hablan los entendidos, pero supongo que será posible). En fin, no sé
si es la valeriana que me he tomado o la adrenalina producto de volver
a escuchar los dulces trinos de los críos que vuelven a mi vecino
colegio, pero me he puesto a escribir para mi últimamente
abandonadillo —que no olvidado— blog. Espero que los dos o tres que lo
leeis me disculpéis y sigáis leyéndolo de vez en cuando. Gracias.
Siguiendo con lo del piso. El caso es que llevo casi un mes buscando
piso—apartamento— por todo Los Angeles. Al principio con tranquilidad,
luego con ansiedad, en algún momento con desesperación; y ahora con
simple y puro nerviosismo, por momentos salpicado de autohumor y de
cierto esfuerzo por quitarle drama al tema, o ver lo positivo a esta
situación tan tensa. Por ejemplo, el ejercicio físico: no tener coche
y ser Los Angeles un pequeño océano de cemento, me ha permitido
recorrerme todo el norte de la ciudad en bicicleta y ponerme realmente
en forma, con mención especial a mis piernas; si en algún momento he
visto con preocupación la incipiente aparición de algún pliegue de
piel (acaba de sonar el timbre, campana o lo que sea el instrumento
enojoso ese que emplean para dar la entrada a la escuela: son las 7:57
am)...(otra vez: para que os hagáis una idea, la campana es como un
despertador de aquellos antiguos, con las dos bolas arriba y el
martillete golpeándolas compulsivamente, pero 50 veces más grande,
claro). Bueno, sigo. Decía que los plieguecillos de piel que me habían
empezado a salir en las piernas —la edad no perdona— se han ido. Puro acero.
Fuera pellejo. Hay que anotar que todo el norte de LA está construido sobre colinas ondulantes, y hay unas subidas y bajadas hermosísimas, como unos picos y valles semipirenáicos.
O sea, que un beneficio de buscar piso por aquí es la forma física.
Otro es el moreno. A pesar de que me tengo que poner protector solar
(SPF 30-45) todos los días sólo para salir a la calle, el astro rey no
deja de hacer su trabajo y luzco un tono epidérmico similar a los de
nuestros queridos ciclistas (marca "albañil" incluida). Dicen que la
luz y el ejercicio aumentan la serotonina; yo debo tener serotonina
hasta en los cartílagos de las orejas.
Otra cosa buena es que conoces a gente. De todo tipo y condición.
Tanto la gente que tiene el piso y te lo muestra —a veces son los
dueños, otras veces son los gerentes del edificio (una especie de
portero/encargadado/policía/ejecutivo), otras son otros vecinos a
quienes les han endilgado el trabajo, y otras veces no hay nadie,
coges la llave de debajo de la alfombrilla —te han dicho por email que
está allí— y lo ves tú solo. En general, la gente con la que me he
encontrado es maja; la mayoría quieren realmente alquilar el piso y
son amables y se les nota ilusionados —¿ansiosos?—por que alguien lo
coja. Otros creen que te hacen un favor sólo por mostrártelo, como
este tipo al que telefonee y me dijo que le llamara más tarde y que
"si estaba por el barrio" ya me lo enseñaría: este tío, seguro que no
es el propietario. O sea, que me he hecho un máster.
También aprendes, o recuerdas, que el dinero —y su expresión malsana,
la codicia— se convierten en dios, por encima de personas o
situaciones. Lo digo por por casos como el de esas personas que
quieren alquilar verdaderos antros, madrigueras de comadreja por
precios insultantes, haciendo caso omiso a cualquier sentido de la
vergüenza y de la decencia. Oferta y demanda, dicen. Si alguien paga
es porque puede. La falacia del mercado. No sólo en España hay
miserables —o descarriados— especuladores. Aunque también estoy viendo a
gente que baja sus precios o sus alquileres, y otros que piden precios
relativamente decentes
Calculo que entre una cosa y otra habré echado el ojo a más de 50
unidades. Y sigo, porque todavía no he encontrado algo que me ofrezca
la tranquilidad de saber que no me va a pasar lo mismo que cuando vine
aquí, que después de ver este sitio varias veces no caí en la cuenta —
y el "manager" no me aclaró que los colegiales no sólo están fuera
berreando —como es normal que hagan los críos, por otra parte— durante
1 hora de recreo más o menos, sino que están todo el puñetero día,
entre una cosa y otra.
Y en esas estamos. Total, que tengo que decidir si volver a quedarme
aquí al menos un mes más y pagar la renta, jugármela estos tres días
que me quedan hasta cumplir la fecha de salida que le di a mi
"manager" (6 septiembre) y arriesgarme a que lo alquile antes de que
yo encuentre nada, o lanzarme a la desesperada de aquí al viernes y
encontrar algo. No me gusta esto porque al andar de prisa puedo acabar
con una situación similar a la que estoy. Y si no me meto prisa, a lo mejor a un hotel.
Más valeriana.
En fin, nadie dijo que sería fácil. Otro día elucubraré sobre el
concepto de trabajar para poder trabajar en tener la opción de
trabajar para trabajar en lo que quiero. No es nada fácil. A lo mejor
también vosotros os sentís así. Se admiten comentarios. Igual si
compartimos experiencias, a todos se nos hace la nuestra un poco más
llevadera.
En otro orden de cosas, por lo menos el viernes se estrena el último
corto que hice en el Egyptian Theatre, un cine muy famoso de
Hollywood. Casi ni me acuerdo de que vine aquí para desarrollarme como
actor. Pues, sí. A ver si es el primero de otros muchos proyectos.
Inshalá.
Brazos abiertos.
Tuesday, August 19, 2008
SIGO AQUÍ
que lo haya abandonado. Ocurre que tengo la cabeza en otras cosas,
como conseguir trabajo y cambiar de apartamento—otra vez, sí.
Septiembre se acerca, y con ello la perspectiva de aguantar el
horroroso ruido e hiperbullicio diario y a todas horas de la escuela
de al lado. Ante esa perspectiva, y muy a mi pesar por el enorme
desgaste emocional y físico que supone —tercera mudanza en 8 meses,
sin contar con la desgarrante salida de Zumarrga y el viaje emigratorio
—, tengo que buscarme un sitio en el que no me pase 3/4 del día con
los hombros subidos a las orejas por el zarataje de afuera. Además,
como el dinero no crece en el jardín, por muy angelical que sea éste,
tengo que empezar a buscar algo que complemente, y mucho, lo que gano
traduciendo el ancla roñada de traducción que me até al cuello hace 5
meses. Me encantaría escribir aquí sobre papeles magníficos y trabajos
con actores maravillosos. Espero y confío, quiero confiar, en que ese
momento llegue. Por ahora, toca fregar suelos. Saludos.
Tuesday, August 5, 2008
ANTES DE IRME A LA CAMA
Lamy, NM
Monday, July 28, 2008
Sunday, July 27, 2008
LAS COSAS, CÓMO SON
de Nuevo México. Llegué ayer en tren desde Los Angeles, después de 20
horas de viaje que se me pasaron volando. Estoy en casa de mis amigos
Arturo y Celine, dos magníficas personas que llevan dos años
invitándome a ir su casa, hasta que al final ha sucedido.
Tranquilidad. Paz. Campo. Silencio. Naturaleza. Todo lo que busco.
Todo lo contrario que tengo en Los Angeles. Llevo un quemado enorme
después de cinco meses en LA. Muy duro se está haciendo. Por un lado
estoy haciendo bastantes cosas y más o menos me he "integrado" en la
industria. Pero no sé si eso es más malo que bueno, porque te puedes
encasquillar en una rutina que deja de ser productiva. Luego las
decepciones afloran: la audición deseada que se esfuma en 30 segundos
como una broma de mal gusto, problemas con el apartamento, con la
cama, meses sin dormir 8 horas ni por el forro. Currar y sacrificarse
para tener una opción a poder currar como actor. Y aparte de eso hay
que currar para vivir, claro. Y vivir lo que se pueda. Se va
acumulando todo y, al final, uno no sabe qué hacer, cómo hacerlo y si
hacerlo. Surgen las dudas, las frustraciones, la inseguridad, la
rabia, la determinación, el cansancio, la idea de la derrota y la
rebelión contra ella. O no.
Y en esas estamos en Santa Fe. Respirando. Pensando; sin pensar.
Escuchando al viento y observando los rayos de la tormenta sobre el
horizonte. Arbustos, árboles, galerías de arte, tierra, casas de adobe
y cielos azules preñados de oleadas de nubes que se alzan como
cañones, profundos como el del Colorado. Soplos de cambio parecen
rodearme. Por algún lado tiene que salir todo. La respuesta, en el aire.
Saturday, July 19, 2008
MI TRABAJO EN "SECRETOS"
telenovela SECRETOS.