Tuesday, August 5, 2008

ANTES DE IRME A LA CAMA

Afuera cantan los grillos; dentro, una polilla perdida se choca sin cesar contra la pantalla del ordenador. Es noche cerrada y las estrellas brillan con particular vigor en el cielo de Nuevo México. Llevo aquí como diez días y me voy el jueves, de vuelta a LA. Vine con el objetivo de descansar, reflexionar y cobrar insipiración, todo ello para darme fuerzas de cara al nuevo ciclo que comienza en Los Ángeles. El silencio me ha llegado hasta los huesos y los pájaros que se acercan hasta mis pies al caer el sol, mientras hacen cola para avituallarse en los platos que colgamos de los arbustos, han sido, sin saberlo, compañeros fieles durante estos atardeceres. Quiero pensar que algo habré aprendido, que algo habrá penetrado en mi interior que me permita enfocar con brío y optimismo la tarea ante mí. Es más un deseo que una certeza. Siento ganas de crear, de desarrollar y extraer mi talento artístico pero noto también una especie de nudo o de remolino que me confunde, cansa y, al final, paraliza. Por eso he decidido escribir esto ahora. Por primera vez en bastantes días tengo ganas de escribir y de componer algo en el papel. No será mucho pero quizás sea suficiente para prender la mecha que me empuje a seguir. En estos momentos el alma me pide más la introspección que la extroversión; el cielo abierto que las paredes; el silencio que las palabras; las velas que las bombillas; la tierra seca que el agua del mar; el sol que la lluvia; el viento que la calma chicha; la serenidad que la celeridad; los árboles que (mucha) gente. El blanco de estas nubes majestuosas, que el azul platino sin más. Mañana, veremos.
Lamy, NM

Monday, July 28, 2008

Sunday, July 27, 2008

LAS COSAS, CÓMO SON

Escribo desde Eldorado, un barrio de Lamy al lado de Santa Fe, estado
de Nuevo México. Llegué ayer en tren desde Los Angeles, después de 20
horas de viaje que se me pasaron volando. Estoy en casa de mis amigos
Arturo y Celine, dos magníficas personas que llevan dos años
invitándome a ir su casa, hasta que al final ha sucedido.
Tranquilidad. Paz. Campo. Silencio. Naturaleza. Todo lo que busco.
Todo lo contrario que tengo en Los Angeles. Llevo un quemado enorme
después de cinco meses en LA. Muy duro se está haciendo. Por un lado
estoy haciendo bastantes cosas y más o menos me he "integrado" en la
industria. Pero no sé si eso es más malo que bueno, porque te puedes
encasquillar en una rutina que deja de ser productiva. Luego las
decepciones afloran: la audición deseada que se esfuma en 30 segundos
como una broma de mal gusto, problemas con el apartamento, con la
cama, meses sin dormir 8 horas ni por el forro. Currar y sacrificarse
para tener una opción a poder currar como actor. Y aparte de eso hay
que currar para vivir, claro. Y vivir lo que se pueda. Se va
acumulando todo y, al final, uno no sabe qué hacer, cómo hacerlo y si
hacerlo. Surgen las dudas, las frustraciones, la inseguridad, la
rabia, la determinación, el cansancio, la idea de la derrota y la
rebelión contra ella. O no.

Y en esas estamos en Santa Fe. Respirando. Pensando; sin pensar.
Escuchando al viento y observando los rayos de la tormenta sobre el
horizonte. Arbustos, árboles, galerías de arte, tierra, casas de adobe
y cielos azules preñados de oleadas de nubes que se alzan como
cañones, profundos como el del Colorado. Soplos de cambio parecen
rodearme. Por algún lado tiene que salir todo. La respuesta, en el aire.

Saturday, July 19, 2008

MI TRABAJO EN "SECRETOS"

Si clikais aquí podeís ver un trailer con partes de mi trabajo en la
telenovela SECRETOS.

http://www.youtube.com/watch?v=VptYbLFO4vM

LA SAL DEL MAR Y MAMMA MIA

Lo primero es el título del cortometraje que rodé el finde pasado. Una
gran experiencia. Muy duro físicamente porque exigió correr, caídas,
sumergirse en el mar con las olas golpeando contra las rocas y las
rocas contra la piel...todo el día al sol, caminar sobre cientos de
metros de rocas con todo el equipo, enfundarse en unos uniformes y
botas terribles para los pies. En fin, una experiencia nueva, exigente
(menos mal que estoy en una forma excelente) y muy enriquecedora. El
primer día rodamos en La Piedra, que es una playa de Malibú. Playa
larga, virgen, divididad en varias zonas, algunas terriblemente
agrestes y rocosas, llenas de algas. Después de trasladar todo el
equipo a pelo por todas esta zona a pleno sol californiano, rodamos en
una cueva en la playa en la que las olas entraban golpeando con una
fuerza enorme. Hubo que hacer todo con eficacia porque la marea subía
y nos podía pillar en la cueva y dejarnos sin salida. Se me quedaron
las piernas como el malillot de la montaña del Tour de Francia,
moradas, con heridas, de todos los golpes que me di contra las rocas.
Hubo dos situaciones potencialmente muy peligrosas cuando la balsa que
sacábamos volcó por una ola muy grande y se llevó por delante a mi
compañero de rodaje que cayó al agua y la ola le llevó contra una gran
roca; finalmente no la alcanzó por muy poco. En otra toma, la balsa
volvió a volcar y la ola la arrstró contra mi, y la balsa me llevó
contra las rocas también, aunque pude hacer una maniobra y conseguir
que fuera la balsa la que golpeara primero. ¡Uf!

Casi lo más bonito fue al final de todo. No habíamos comido
practicamente nada en todo el día y al acabar subimos (otra vez las
playas, las rocas, las algas con millones de moscas, la marea subiendo
y dejándonos casi sin sitio para pasar, una gran cuesta de tierra al
final) al parking. Allí hay unas mesas de merendero y nos dimos un
homenaje de comida delicioso. Antes un medio catering nos había traído
el material pero lo habían dejado allí hasta el final del rodaje del
día. Después del agua, de los golpes, del rodaje, del trasiego
durísimo, del solazo, de todo, estar allí sentados, al atardecer, con
el mar al fondo, abajo, los arbustos alrededor, el solillo bajando por
el horizonte y el cielo azul arriba, fue un regalo. Y la comida, kebab
de pollo con taboule, arroz y un pan de pita riquísimo, estuvo de
chuparse los codos.

Y así acabó el primer día de rodaje. Luego hubo otro para mi (el
domingo) y otros dos para el equipo, pero este fue el más interesante
y delicioso. Ahora hay que ver cómo queda la película. El director ha
puesto mucho de su bolsillo y de su esfuerzo y se merece que salga
bien. Está en su mano ahora con la edición, música etc. Seguiremos
hablando.

¡Ah!, se me olvidaba. Ayer noche vi la película Mamma Mía, basada en
las canciones de ABBA. Ya hay un musical, que tuve la fortuna de ver
en Nueva York con Jon y Tami y me encantó. Y la peli de ayer fue como
un chute de energía y vida. Absolutamente maravillosa. Si os gustó
ABBA, la recomiendo 100%. Desde que empezó hasta que salí del cine no
paré de reir y de emocionarme. Los 9 dólares mejos gastados —junto a
los 8 de mi superbici— en muchísimo tiempo. Una película que hace
honor al cine. Una obra de arte.

Thursday, July 10, 2008

MI MASCOTA ME TIENE MOSCA

Hay una mosca rondando por aquí toda la noche. Se sienta en el cable
del ordenador y me mira. Se está dando un baño de rayos UVA bajo la
lámpara. Acojonante. Ni se escapa ni nada. Se "limpia" las piernas y
me mira, como los gatos. Nunca habría imaginado que tendría una mosca
mascota. Flipping...

SANTA FE

Santa Fe es lo que hace falta para superar los obstáculos que surgen a
diario. Algunos lo llaman instinto de supervivencia, pero yo creo que
no es lo mismo. Supervivencia es mantenerse vivo. Tener fe es
mantenerse vivo para algo. Me surge esta reflexión a cuento de que, si
Dios quiere, me voy a Santa Fe unos días a fin de mes. Mis amigos
Celine y Arturo tienen allá una casa y me han invitado a ir. Santa Fe
está en Nuevo México, o sea aquí al lado, apenas unos 1300
kilómetros, o 22 horas de viaje que me voy a deglutir entre pecho y
espalda. Voy en tren. Podía haber ido en avión, más barato incluso,
pero quiero tener la experiencia de viajar en tren en este país,
especialmente por el Oeste, porque esto ES el Oeste, no tan salvaje
como hace ciento y pico años, pero tampoco mucho menos. Santa Fe
promete. Dicen que es una ciudad hermosa, repleta de artistas,
encajada entre montañas, un enclave ideal para desconectar. Y
desconectar necesito porque estoy con un fusible quemado y necesito
reparación. Todavía quedan un par de semanas. Media vida. O entera
dirán algunos. Tantas cosas pueden pasar. "Quién sabe lo que traerá la
marea a la orilla", dice Chuck Noland, el personaje de Tom Hanks en
"Náufrago". Pues eso, quién sabe. Por eso, aunque las cosas se nos
pongan feas, siempre hay que tener fe. Santa o no santa, pero fe.