Saturday, July 19, 2008

MI TRABAJO EN "SECRETOS"

Si clikais aquí podeís ver un trailer con partes de mi trabajo en la
telenovela SECRETOS.

http://www.youtube.com/watch?v=VptYbLFO4vM

LA SAL DEL MAR Y MAMMA MIA

Lo primero es el título del cortometraje que rodé el finde pasado. Una
gran experiencia. Muy duro físicamente porque exigió correr, caídas,
sumergirse en el mar con las olas golpeando contra las rocas y las
rocas contra la piel...todo el día al sol, caminar sobre cientos de
metros de rocas con todo el equipo, enfundarse en unos uniformes y
botas terribles para los pies. En fin, una experiencia nueva, exigente
(menos mal que estoy en una forma excelente) y muy enriquecedora. El
primer día rodamos en La Piedra, que es una playa de Malibú. Playa
larga, virgen, divididad en varias zonas, algunas terriblemente
agrestes y rocosas, llenas de algas. Después de trasladar todo el
equipo a pelo por todas esta zona a pleno sol californiano, rodamos en
una cueva en la playa en la que las olas entraban golpeando con una
fuerza enorme. Hubo que hacer todo con eficacia porque la marea subía
y nos podía pillar en la cueva y dejarnos sin salida. Se me quedaron
las piernas como el malillot de la montaña del Tour de Francia,
moradas, con heridas, de todos los golpes que me di contra las rocas.
Hubo dos situaciones potencialmente muy peligrosas cuando la balsa que
sacábamos volcó por una ola muy grande y se llevó por delante a mi
compañero de rodaje que cayó al agua y la ola le llevó contra una gran
roca; finalmente no la alcanzó por muy poco. En otra toma, la balsa
volvió a volcar y la ola la arrstró contra mi, y la balsa me llevó
contra las rocas también, aunque pude hacer una maniobra y conseguir
que fuera la balsa la que golpeara primero. ¡Uf!

Casi lo más bonito fue al final de todo. No habíamos comido
practicamente nada en todo el día y al acabar subimos (otra vez las
playas, las rocas, las algas con millones de moscas, la marea subiendo
y dejándonos casi sin sitio para pasar, una gran cuesta de tierra al
final) al parking. Allí hay unas mesas de merendero y nos dimos un
homenaje de comida delicioso. Antes un medio catering nos había traído
el material pero lo habían dejado allí hasta el final del rodaje del
día. Después del agua, de los golpes, del rodaje, del trasiego
durísimo, del solazo, de todo, estar allí sentados, al atardecer, con
el mar al fondo, abajo, los arbustos alrededor, el solillo bajando por
el horizonte y el cielo azul arriba, fue un regalo. Y la comida, kebab
de pollo con taboule, arroz y un pan de pita riquísimo, estuvo de
chuparse los codos.

Y así acabó el primer día de rodaje. Luego hubo otro para mi (el
domingo) y otros dos para el equipo, pero este fue el más interesante
y delicioso. Ahora hay que ver cómo queda la película. El director ha
puesto mucho de su bolsillo y de su esfuerzo y se merece que salga
bien. Está en su mano ahora con la edición, música etc. Seguiremos
hablando.

¡Ah!, se me olvidaba. Ayer noche vi la película Mamma Mía, basada en
las canciones de ABBA. Ya hay un musical, que tuve la fortuna de ver
en Nueva York con Jon y Tami y me encantó. Y la peli de ayer fue como
un chute de energía y vida. Absolutamente maravillosa. Si os gustó
ABBA, la recomiendo 100%. Desde que empezó hasta que salí del cine no
paré de reir y de emocionarme. Los 9 dólares mejos gastados —junto a
los 8 de mi superbici— en muchísimo tiempo. Una película que hace
honor al cine. Una obra de arte.

Thursday, July 10, 2008

MI MASCOTA ME TIENE MOSCA

Hay una mosca rondando por aquí toda la noche. Se sienta en el cable
del ordenador y me mira. Se está dando un baño de rayos UVA bajo la
lámpara. Acojonante. Ni se escapa ni nada. Se "limpia" las piernas y
me mira, como los gatos. Nunca habría imaginado que tendría una mosca
mascota. Flipping...

SANTA FE

Santa Fe es lo que hace falta para superar los obstáculos que surgen a
diario. Algunos lo llaman instinto de supervivencia, pero yo creo que
no es lo mismo. Supervivencia es mantenerse vivo. Tener fe es
mantenerse vivo para algo. Me surge esta reflexión a cuento de que, si
Dios quiere, me voy a Santa Fe unos días a fin de mes. Mis amigos
Celine y Arturo tienen allá una casa y me han invitado a ir. Santa Fe
está en Nuevo México, o sea aquí al lado, apenas unos 1300
kilómetros, o 22 horas de viaje que me voy a deglutir entre pecho y
espalda. Voy en tren. Podía haber ido en avión, más barato incluso,
pero quiero tener la experiencia de viajar en tren en este país,
especialmente por el Oeste, porque esto ES el Oeste, no tan salvaje
como hace ciento y pico años, pero tampoco mucho menos. Santa Fe
promete. Dicen que es una ciudad hermosa, repleta de artistas,
encajada entre montañas, un enclave ideal para desconectar. Y
desconectar necesito porque estoy con un fusible quemado y necesito
reparación. Todavía quedan un par de semanas. Media vida. O entera
dirán algunos. Tantas cosas pueden pasar. "Quién sabe lo que traerá la
marea a la orilla", dice Chuck Noland, el personaje de Tom Hanks en
"Náufrago". Pues eso, quién sabe. Por eso, aunque las cosas se nos
pongan feas, siempre hay que tener fe. Santa o no santa, pero fe.

SALT OF THE SEA

Este es el título del corto que empiezo a rodar mañana. Cuando esté
hecho cuento más. No quiero gafarlo.

Tuesday, July 1, 2008

FIESTAS DE SANTA ISABEL

Estos días son las fiestas de Santa Isabel, las de Zumarraga. Mañana
día grande. Llevo tiempo sin poder dormir ocho horas seguidas. No sé
si es el colchón, la luz (para las 5 está amanecido), lo que como, o
qué. O la energía que tengo, que es mucha. Pero también se dispersa.
Hay que tener cuidado para no perder el norte. El norte. Traducciones
presentes —la que estoy haciendo es lo peor que he tenido que hacer en
ese frente—, traducciones futuras, o no; negociaciones; malosentendidos;
conflictos; preocupación; helicópteros; ambulancias; autobuses; pesadillas; sueño; apartamento extraño; representantes de plástico, o no;
profesores de cristal, o no; decepciones; castings, o no; trabajos, o
no; alegrías que compartir; nadie con quien hacerlo; tristeza que
aliviar; apenas poder; gotas telefónicas de cariño; calor de
sol; verde de árbol; plantas fieles; abejas enjauladas; mariposas
invisibles; algo, por favor, no sé qué; o quizás sí; soledad, pero no;
naúsea; aromas; olores desconocidos; falta de aire; océanos turbios de
palabras; corales afilados; embarcaciones frágiles para no estrellarse; torbellino; algún faro. Siempre un faro. Aunque duela...

Sunday, June 29, 2008

ESPAÑA GANA LA EUROCOPA DE FÚTBOL

Mi primer recuerdo es para mi colega Rafa, con quien he compartido momentos muy importantes, futboleros y no, en nuestro kerido Brooklyn. Rafa, al fin.  Atrás se quedan Nigerias, Francias, Italias, Coreas y tantos otros desengaños. Increíble pero cierto. España gana una copa...y jugando como hay que jugar. Y ganando a quien hay que ganar. Un abrazote, chaval.

Hay mucha gente que no entiende esto del fútbol. Muchos critican los salarios estrambóticos, las fichas astronómicas, la incultura de tantos borregos que acuden a los campos a desfogar frustración, etc. Y mucho de eso es criticable. Dirigentes incompetentes, partidos aburridos, jugadores endiosados, un deporte que sirve de excusa/refugio para la insatisfacción en la vida personal de muchas personas. El deporte, y el fútbol en particular, tiene todos esos componentes. Pero hay otro, que es el fundamental en mi opinión. La pasión. El fútbol une naciones, países, gentes de diversas razas, continentes, estratos, ilusiones y esperanzas. El fútbol puede ser una fiesta. Y cuando se juega con destreza y determinación puede ser una obra de arte. Pocas cosas hay en el devenir humano más hermosas que un grupo de personas unidas en torno a un objetivo común, unidas desde la solidaridad, el compañerismo, la entrega, el sacrificio y el amor. Para bien o para mal, el deporte casi siempre sintetiza lo mejor de estos valores cuando un atleta o un equipo gana, triunfa, se alza con una medalla o, simplemente, acaba una maratón. Es como un microcosmos de la vida, y a todos en la vida nos gusta ganar. Lo que pasa es que la mayoría no somos conscientes de todo lo que hay que hacer para ganar. Muchos no sabemos qué hay que hacer, pero cuando lo vemos sabemos que ESO ES. Entonces es cuando el corazón se colma de una sensación hermosa, de plenitud.

Quizás esta especie de panegírico pueda ser excesivo en relación con un grupo de chavales que se gana la vida majestuosamente dando patadas a una bola de cuero sintético. Y a más de uno le parecerá extraño que se refiera a España. Da lo mismo. Lo importante es que es verdad. Es verdad para quien conoce el deporte; para quien conoce la idiosincrasia de cualquier empresa colectiva; para quien está embarcado en su propia empresa de desarrollo personal. El deporte, como el arte, puede ser un "opio" cegador. Y la política. Y los toros. Y la comida. Y los coches. Y las dietas. Y la Bolsa. Y el irse de poteo. Y el leer libros sin pensar en lo que dicen. Todo puede ser una excusa para la irresponsabilidad personal. Pero también puede ser una herramienta para conectar con lo mejor de nosotros mismos. Para saber agradecer los regalos que tenemos de la vida. Para entablar relación con la pasión como energía de vida —no como profusión de acciones descarriadas— y utilizar ese vínculo como catapulta para conquistar nuestros propios retos, nuestros triunfos personales.

Y cuando somos testigos de una victoria, de un logro que es capaz de tocar y de inspirar a tanta gente, a un país, a personas de todo el mundo, es inevitable recurrir a las mejores metáforas e imágenes. Hay mucha gente que mezcla política con todo, como una ensalada sinequanon. No es bueno. La política en pequeño, como abunda, desgraciadamente, en España es algo mezquino que vulgariza los espíritus y las aspiraciones. No merece la pena hablar más de ello aquí.

Los chavales que representan a España, en el sentido más amplio de la palabra, han ganado hoy y me alegro muchísimo. Porque desde que la selección de basket ganó el mundial tenemos más cerca las emociones desde las que surgen —y las ilusiones que alimentan— las victorias colectivas en buena lid. Me quedo con las palabras del Guaje Villa. "Gracias, gracias, y gracias". De eso se trata. De prepararse, de luchar con nobleza competitiva, de confiar en uno mismo y en el compañero, de entregarse, de sacrificarse cuando hace falta. Y de utilizar el talento propio al máximo, sin que se desparrame una sola gota. Todo. Y, se gane o se pierda, reconocer y agradecer a todos los que nos regalan con su apoyo, su ilusión, su fe: "Es para vosotros". Hablo de fútbol. Hablo de familias. Hablo de carreras profesionales. Hablo de retos personales. Hablo de amigos. Hablo de parejas. Hablo de pueblos.

Nada sale de la nada. Todo lo bueno que disfrutamos se sostiene sobre alguna pata que proviene de lo que otros han hecho antes. Como personas; como ciudadanos; como miembros de un equipo; como artistas; todo lo bueno que tenemos en la vida tiene alguna semilla plantada en el trabajo, en el esfuerzo, en la entrega de alguien que nos ha precedido. Yo creo que detrás de todo gran triunfo, de todo gran logro hay un reconocimiento de este hecho. Por eso las primeras palabras que salen de la boca de todos los grandes ganadores son: Gracias. Gracias. Gracias.

Y mi reconocimiento y aprecio a los buenos perdedores. Saber ganar es muy difícil. Saber perder, más. Chapeu a los jugadores alemanes por su clase, por aguardar en el campo mientras los españoles celebraban. Ni desbandada, ni malos modos, ni cabreos infantiles. Tristeza de perder, sí. Pero con elegancia y reconocimiento al ganador. Categoría.

Qué bien.